Cada vez más personas aseguran que 'los antibióticos les sientan mal' pero no es sólo una percepción: detrás hay una explicación científica clara. Desde molestias digestivas como diarrea o náuseas -que pueden afectar hasta a 1 de cada 4 pacientes- hasta alteraciones de la microbiota intestinal o las reacciones cutáneas, estos fármacos pueden impactar en el organismo más de lo que pensamos.