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MADRID, 22 Mar. (EUROPA PRESS) -
Todos conocemos a alguien que exige a los demás lo que él mismo no cumple, que juzga con dureza comportamientos que practica sin remordimiento. Durante siglos esa contradicción se ha explicado como hipocresía, falta de carácter o simple conveniencia. Pero la neurociencia acaba de encontrar algo mucho más concreto.
Un equipo de investigadores ha identificado en el cerebro la región responsable de que una persona actúe de forma coherente con sus propios principios morales, y ha descubierto qué ocurre exactamente cuando ese mecanismo falla. Los resultados abren una puerta inesperada: la coherencia moral no es solo una cuestión de voluntad, sino también de biología.
CÓMO MIDIERON LA HIPOCRESÍA MORAL DENTRO DEL CEREBRO
Investigadores de la Universidad de Educación de Guizhou (China) revelan que una región cerebral llamada corteza prefrontal ventromedial (vmPFC) está involucrada en la inconsistencia moral, es decir, no predicar con el ejemplo.
En un artículo publicado en la revista 'Cell Reports' de Cell Press, los investigadores utilizaron imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) para identificar patrones de actividad cerebral asociados con el comportamiento y el juicio moral.
Las personas que se comportaban de manera deshonesta a pesar de juzgar ese mismo comportamiento como inmoral en otros presentaban menor actividad en la vmPFC, y cuando los investigadores estimulaban la vmPFC de los participantes, estos se volvían más inconsistentes moralmente.
"La coherencia moral es un proceso biológico activo. Ser una 'persona moral' requiere que el cerebro integre el conocimiento moral en el comportamiento cotidiano, un proceso que puede fallar incluso en personas que conocen a la perfección el principio moral", aporta Xiaochu Zhang, coautor del estudio e investigador de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China y la Universidad de Educación de Guizhou.
Aunque estudios previos han identificado regiones cerebrales implicadas en el comportamiento y el juicio moral, se sabe poco sobre cómo la actividad cerebral subyace a la inconsistencia moral. "Como investigadores en neurociencia, queríamos comprender por qué saber qué es lo correcto no siempre se traduce en hacerlo", plantea Zhang.
LA REGIÓN CEREBRAL QUE SEPARA A QUIEN PREDICA CON EL EJEMPLO DE QUIEN NO
Para identificar las regiones cerebrales asociadas con la inconsistencia moral, los investigadores utilizaron imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) para escanear el cerebro de los participantes durante una tarea que requería sopesar la honestidad y el beneficio. Los participantes podían ganar más dinero siendo deshonestos, pero también se les pidió que calificaran su propio comportamiento en una escala de 10 puntos, desde "extremadamente inmoral" hasta "extremadamente moral".
El equipo también monitorizó la actividad cerebral de los participantes mientras juzgaban la moralidad de otras personas que realizaban la misma tarea.
En las personas con coherencia moral (es decir, que se juzgaban a sí mismas y a los demás con los mismos criterios morales) la corteza prefrontal ventromedial (vmPFC) se activó de forma similar tanto en las tareas conductuales como en las de juicio.
Sin embargo, en los participantes con incoherencia moral (aquellos que consideraban inmoral el engaño ajeno, pero calificaban su propio engaño con mayor indulgencia) la vmPFC mostró menor actividad durante la tarea conductual y menor conexión con otras regiones cerebrales implicadas en la toma de decisiones y la moralidad.
Para examinar si la actividad de la corteza prefrontal ventromedial (vmPFC) desempeña un papel causal en la inconsistencia moral, los investigadores estimularon la vmPFC de algunos participantes mediante un método no invasivo denominado estimulación transcraneal por interferencia temporal (tTIS) antes de que realizaran las tareas de comportamiento y juicio. Demostraron que la estimulación de la vmPFC resultó en mayores niveles de inconsistencia moral en comparación con los participantes que recibieron una estimulación simulada.
¿LA COHERENCIA MORAL SE PUEDE ENTRENAR?
Estos resultados sugieren que las personas moralmente inconsistentes no utilizan su corteza prefrontal ventromedial (vmPFC) para integrar información al tomar decisiones conductuales, afirman los investigadores.
"Los individuos que muestran inconsistencia moral no necesariamente ignoran sus propios principios morales; simplemente, biológicamente, no logran considerarlos ni aplicarlos en su comportamiento moral", explica Zhang.
En futuras investigaciones, el equipo planea estudiar la actividad cerebral relacionada con la "perspectiva de la víctima" para comprender cómo reaccionan estos circuitos neuronales cuando las personas son tratadas injustamente. Los hallazgos sugieren que se debería considerar la coherencia moral como una habilidad que se puede fortalecer mediante la toma de decisiones deliberada. Estos hallazgos tienen enormes implicaciones para la educación y la inteligencia artificial.