La investigadora María Gasset, del Instituto de Química-Física Blas Cabrera, centro dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha reclamado la presencia de autoinyectores de adrenalina en espacios públicos, como lugares de tránsito o centros escolares, del mismo modo que sucede con los desfibriladores, para prevenir los ingresos por anafilaxia inducidos por alergias alimentarias.