Un estudio revela por qué sueñas lo que sueñas: cómo tu mente se 'inventa' otra vida cada noche

Archivo - Divagar mentalmente o soñar despiertos
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Publicado: viernes, 1 mayo 2026 8:14

   MADRID, 1 May. (EUROPA PRESS) -

Los sueños son experiencias universales pero altamente idiosincrásicas. Si bien se sabe que los recuerdos y las preocupaciones personales influyen en el contenido de los sueños, aún no está claro cómo evolucionan estas influencias con el tiempo ni cómo los rasgos individuales estables dan forma a los sueños.

Cuando dormimos, nuestro cerebro genera una amplia gama de experiencias inmersivas: a veces mundanas, a veces sorprendentes y, ocasionalmente, deliciosas o aterradoras. Si bien la importancia artística, cultural y psicológica de soñar es innegable, los sueños también han ganado creciente atención como objeto de un riguroso estudio neurocientífico en las últimas décadas.

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   Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Escuela IMT de Estudios Avanzados de Lucca (Italia) aporta nuevas perspectivas sobre lo que determina el contenido de los sueños, demostrando que tanto las características individuales como las experiencias de vida compartidas desempeñan un papel fundamental en la configuración de nuestros sueños.

   La investigación, publicada en 'Communications Psychology', analizó más de 3.700 informes de experiencias oníricas y de vigilia recopilados de 287 participantes de entre 18 y 70 años. Durante un período de dos semanas, los voluntarios registraron sus experiencias diariamente, mientras que los investigadores recopilaron información detallada sobre sus patrones de sueño, habilidades cognitivas, rasgos de personalidad y características psicológicas.

   Mediante técnicas avanzadas de procesamiento del lenguaje natural (PLN), el equipo pudo analizar cuantitativamente la estructura semántica de los sueños. Los hallazgos revelan que el contenido onírico no es aleatorio ni caótico, sino que refleja una compleja interacción entre rasgos personales, como la tendencia a la divagación mental, el interés por los sueños y la calidad del sueño, y eventos externos, incluidas experiencias sociales a gran escala como la pandemia de COVID-19.

   Al analizar las palabras que los participantes usaron para describir tanto su vida diaria como sus sueños, el equipo de investigación observó cómo la vida cotidiana se transforma durante el sueño. En lugar de simplemente reproducir las experiencias de la vigilia, los sueños parecen reinterpretarlas. Elementos de la rutina diaria, como el entorno laboral, los centros de salud o la educación, no reaparecen tal cual.

En cambio, se reorganizan en escenarios vívidos e inmersivos, que a menudo combinan diferentes contextos y cambian las perspectivas hacia paisajes desconocidos. Esto sugiere que los sueños no solo reflejan la realidad, sino que la remodelan activamente, integrando fragmentos de experiencias pasadas con otras imaginadas o anticipadas para crear escenarios novedosos, a veces surrealistas.

   Estas transformaciones también varían entre individuos. Por ejemplo, las personas más propensas a la divagación mental tendían a reportar escenarios oníricos más fragmentados y cambiantes, mientras que quienes creían firmemente en el valor, el significado y la importancia de soñar en general y de sus sueños en particular, experimentaban un contenido onírico más rico y envolvente.

TU CEREBRO PREFIERE "MENTIRTE" EN LUGAR DE REPETIR TU RUTINA

Los análisis de datos recopilados durante el confinamiento por la COVID-19 por investigadores de la Universidad Sapienza de Roma, y comparados con los datos recopilados en los meses y años posteriores por el equipo de la Escuela IMT, mostraron que los sueños durante el confinamiento se caracterizaban por una mayor intensidad emocional y referencias más frecuentes a restricciones y limitaciones, reflejando el contexto social más amplio.

Estos efectos disminuyeron gradualmente con el tiempo, lo que sugiere que el contenido onírico evoluciona en paralelo con la adaptación psicológica a los principales acontecimientos vitales.

   "Nuestros hallazgos demuestran que los sueños no son solo un reflejo de experiencias pasadas, sino un proceso dinámico moldeado por quiénes somos y lo que vivimos", explica Valentina Elce, investigadora de la Escuela IMT y autora principal del artículo.

"Al combinar datos a gran escala con métodos computacionales, pudimos descubrir patrones en el contenido de los sueños que antes eran difíciles de detectar".

   El estudio también resalta el potencial de la inteligencia artificial en la investigación de los sueños, demostrando que los modelos de PLN pueden capturar de forma fiable el significado y la estructura de los relatos oníricos con una precisión comparable a la de evaluadores humanos independientes. Esto abre nuevas posibilidades para estudiar la consciencia, la memoria y la salud mental de manera escalable y reproducible.

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