Archivo - Dormir protege la salud del corazón. - FIZKES/ISTOCK - Archivo
MADRID, 18 Abr. (EDIZIONES) -
Dormir no sólo sirve para recuperar energía: también es un momento clave para que el corazón se repare y funcione correctamente. Mientras descansamos entra en un 'modo descanso' en el que reduce su actividad, regula la presión arterial y se adapta a las necesidades del organismo.
Sin embargo, cuando el sueño es insuficiente o de mala calidad, este proceso se interrumpe, y el corazón permanece en estado de alerta, lo que en el largo plazo puede aumentar el riesgo de hipertensión, de arritmias, o incluso de infarto.
Cada vez más estudios apuntan a que dormir bien es tan importante para la salud cardiovascular como la alimentación o el ejercicio. Entender qué ocurre en el cuerpo durante la noche, y cómo afecta al corazón es clave para prevenir enfermedades, y mejorar nuestra calidad de vida.
Tal y como recuerda la Fundación Española del Corazón, "dormir es una necesidad biológica esencial", y señala que durante las horas de descanso, el organismo activa mecanismos de reparación y de regulación que permiten afrontar el día siguiente en condiciones óptimas. "El sueño no sólo influye en el nivel de energía o en el estado de ánimo, sino que desempeña un papel fundamental en múltiples funciones fisiológicas, incluida la salud cardiovascular", destaca.
De hecho, descansar lo suficiente tiene un impacto directo en el corazón. Diversas evidencias señalan que la falta de sueño se asocia con un mayor riesgo de sobrepeso, de obesidad, de hipertensión arterial, y de alteraciones en los niveles de colesterol y de triglicéridos; factores todos ellos estrechamente relacionados con la enfermedad cardiovascular.
EL CORAZÓN TAMBIÉN TIENE QUE DESCANSAR
"Cuando descansamos el organismo entra en 'modo reparación'. El corazón también tiene que descansar, y lo que sucede durante la noche es que las pulsaciones bajan, el ritmo cardiaco disminuye y nuestro corazón se regenera y recupera igual que el resto de órganos", afirma durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus Aurelio Rojas (@doctorrojass), cardiólogo y gran divulgador en redes sociales, con motivo de la presentación de su libro 'Tu corazón tiene algo que decirte' (Zenith).
Subraya que nuestro corazón también entra en 'modo descanso' durante la noche y mientras dormimos nuestro sistema nervioso parasimpático, el 'encargado de la calma y de la la recuperación' es quien toma el control, de manera que la presión arterial baja, desciende la frecuencia cardíaca, aparte de que la variabilidad de la frecuencia cardíaca o HRV (que mide la variación en tiempo entre latidos cardíacos) aumenta, una señal, tal y como indica, de que el corazón está recuperando su flexibilidad y su capacidad de adaptación.
A este descenso nocturno precisa en el libro que se le denomina como 'dip fisiológico' es un marcador de buena salud cardiovascular y cuando no se produce por no descansar correctamente el corazón permanece en modo alerta, y con el tiempo, aumenta el riesgo de hipertensión arterial, arritmias, y otros eventos cardiovasculares.
EL PROBLEMA DE NO DORMIR LO SUFICIENTE
"El problema de un mal descanso o de dormir por un tiempo insuficiente (el límite para la salud cardiovascular se sitúa en las seis horas como mínimo) es que se incrementa el riesgo de problemas de corazón o de infarto en un 40%; pero también tiene impacto sobre nuestra salud cardiovascular porque afecta a nuestro metabolismo, a nuestra glucosa, o a los triglicéridos, así como a los marcadores inflamatorios como la PCR, o la interleuquina, que daña los vasos sanguíneos o al corazón, y es germen de muchas enfermedades como la hipertensión arterial, el sobrepeso, la obesidad, o la diabetes, por ejemplo", nos explica en nuestra conversación este cardiólogo.
De hecho, según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NHI, por sus siglas en inglés), las personas que no duermen lo suficiente o se despiertan con frecuencia durante la noche pueden tener un mayor riesgo de: miocardiopatía isquémica, presión arterial alta, obesidad, o de accidente cerebrovascular.