En España, la prevalencia actual en adultos ronda el 24%, con proyecciones que alcanzan el 37% en la próxima década, lo que supone un impacto masivo en la calidad de vida y en el gasto sanitario. Durante décadas, el ejercicio se ha recomendado como un complemento para perder peso. Sin embargo, la evidencia científica ha cambiado radicalmente esta visión: hoy los especialistas lo consideran una auténtica herramienta terapéutica frente a la obesidad.