¿Sientes hambre poco después de comer? La respuesta está en tu plato

Archivo - Mujer comiendo ensalada.
Archivo - Mujer comiendo ensalada. - VLADIMIR VLADIMIROV/ ISTOCK - Archivo
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Publicado: lunes, 28 septiembre 2026 18:05

   MADRID, 28 Sep. (EUROPA PRESS) -

   La nutricionista de Blua de Sanitas Cristina Morillo ha explicado que sentir hambre poco después de haber comido un plato saludable se relaciona con la composición de este, por lo que ha aconsejado introducir fuentes de proteínas y grasas saludables para conseguir una mayor saciedad.

   Aunque comer una ensalada abundante, un bol de fruta o un desayuno a base de alimentos saludables puede generar sensación de plenitud al terminar, poco tiempo después puede reaparecer el hambre. Morillo ha señalado que esto se debe a que ambos procesos están relacionados, pero son diferentes.

   En concreto, ha detallado que el primero se denomina saciación y determina el momento en que se deja de comer, mientras que el segundo se conoce como saciedad y condiciona cuánto tiempo tarda en reaparecer el hambre, algo en lo que influyen la composición de la comida, su cantidad y textura.

   "El error aparece muchas veces cuando se identifica 'saludable' con 'ligero'. Una ensalada enorme es probable que produzca sensación de llenado al terminar, pero si apenas contiene alimentos que sostengan esa comida, el hambre reaparecerá pronto", ha destacado.

   En este sentido, ha recomendado detectar los platos "con mucho volumen y poco sostén". Como ejemplo, las ensaladas o cremas de verduras pueden ocupar gran parte del plato y generar plenitud inmediata, pero si son la comida principal, ha aconsejado que incorporen una fuente proteica y de grasas saludables, como aceite de oliva virgen extra, frutos secos o pescados azules, para cubrir las necesidades de esa ingesta.

   A este respecto, ha apuntado que la proteína interviene en las señales fisiológicas relacionadas con el apetito. Por ello, una comida basada casi exclusivamente en verduras o fruta resulta menos saciante que otra que incorpore además huevos, pescado, legumbres o lácteos.

   Sobre la fibra, ha comentado que no garantiza automáticamente el mismo efecto sobre el apetito, ya que existen distintos tipos y propiedades. "Alimentos como las legumbres, la avena o determinados cereales integrales aportan una matriz alimentaria diferente a la de una ensalada formada principalmente por hojas y hortalizas con un elevado contenido de agua", ha precisado.

REVISAR QUÉ SE ELIMINA

   Asimismo, Morillo ha apuntado que si se reducen alimentos con el objetivo de intentar comer más ligero, se debe valorar qué se elimina. En este sentido, ha concretado que disminuir aceite, pan, frutos secos, aguacate u otros alimentos de forma simultánea termina convirtiendo una comida completa en otra demasiado escasa.

   Por ello, al retirar alimentos, ha destacado que una buena señal es notar que, un tiempo después de la comida, continúa la sensación de saciedad y se tiene energía para afrontar el día.

   Otra de las claves, según la especialista, es pensar en el tiempo que va a transcurrir entre comidas, de forma que la composición y la cantidad se ajusten a la jornada de actividad que se va a desarrollar con posterioridad.

   Con todo, ha puntualizado que sentir hambre antes de lo previsto un día concreto entra dentro de la normalidad y que la alerta debe activarse cuando sucede de forma continua después del mismo desayuno o comida, momento en el que resulta útil revisar el contenido de ese plato para ver qué está faltando.

   "Una alimentación saludable tiene que ser suficiente y compatible con la vida real de quien la sigue, independientemente de los objetivos que se quieran conseguir, ha señalado Morillo, quien ha instado a consultar con un especialista para identificar este tipo de situaciones y realizar las adaptaciones pertinentes.

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