MADRID, 10 Jul. (EDIZIONES) - Hace apenas dos años el debate era si los agonistas del receptor GLP-1, los conocidos como fármacos antiobesidad, podían aumentar el riesgo de algunos tumores (especialmente el carcinoma medular de tiroides). Ahora la conversación científica ha girado hacia una pregunta casi opuesta: ¿Podrían los fármacos antiobesidad reducir el riesgo de algunos cánceres relacionados con la obesidad, o incluso mejorar su pronóstico? La evidencia, sin embargo, sigue siendo mayoritariamente observacional.