MADRID, 25 Abr. (EDIZIONES) - En una sociedad obsesionada con la imagen, el malestar con el propio cuerpo se ha convertido en una experiencia casi universal. Pero, ¿y si no fuera un problema individual? El psicólogo Kike Esnaola, autor de 'Habitando el malestar' (Planeta), plantea una mirada incómoda pero necesaria: la presión estética no nace sólo de la autoestima, sino de un entramado social que incluye redes sociales, cultura de la dieta, y estigmas profundamente arraigados.