MADRID, 5 Jun. (EDIZIONES) - Nos despertamos, nos duchamos, nos echamos colonia, desayunamos, trabajamos, hacemos deporte, y limpiamos nuestra casa. A simple vista, son gestos cotidianos que forman parte de cualquier jornada normal. Sin embargo, en cada uno de esos momentos podemos entrar en contacto con los llamados disruptores endocrinos, sustancias químicas presentes en numerosos productos de uso diario capaces de interferir en el funcionamiento normal de las hormonas.