MADRID, 20 May. (EUROPA PRESS) - La escritura a mano requiere una combinación de motricidad fina y un conjunto complejo de habilidades mentales, como seleccionar, organizar e interpretar información sensorial, lo que la convierte en una tarea cognitivamente exigente. Debido a su alta demanda cerebral, puede ser un indicador de deterioro cognitivo, especialmente con la edad. En ese momento, nuestra escritura suele volverse más lenta o irregular.