SESPAS advierte de que la guerra deteriora la salud mental de la población mundial

Archivo - Imagen de archivo de un ataque ruso en la ciudad ucraniana de Sumy.
Archivo - Imagen de archivo de un ataque ruso en la ciudad ucraniana de Sumy. - MINISTERIO DEL INTERIOR DE UCRANIA / TELEGRAM
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Publicado: jueves, 8 enero 2026 15:09

MADRID 8 Ene. (EUROPA PRESS) -

La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) ha advertido de que los conflictos bélicos no solo provocan sufrimiento individual en territorios en guerra, sino que sus efectos trascienden las fronteras físicas de la violencia y alteran la salud mental de poblaciones enteras a escala global.

Esta ha sido la principal conclusión del sexto y último volumen de la serie 'Salud Pública y Conflictos Bélicos' de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), titulado 'La Salud Mental de las poblaciones en contexto de conflicto. El impacto invisible'.

Las investigaciones recogidas en el informe indican que las poblaciones directamente afectadas por las guerras padecen tasas de depresión, ansiedad o estrés postraumático que pueden ser dos o tres veces superiores a las de poblaciones que no están en conflicto. La exposición a bombardeos, agresiones, desplazamientos forzados, pérdidas abruptas y duelos sin posibilidad de cierre incrementa significativamente el riesgo de desarrollar ansiedad, depresión y trastornos de estrés postraumático, particularmente en colectivos vulnerados, como mujeres, niñas, personas LGTBI+ y personas con trastornos mentales preexistentes.

Sin embargo, el impacto en salud mental no se limita a quienes huyen de la violencia o viven bajo bombardeos, sino que alcanza a diásporas dispersas globalmente, comunidades de acogida, personal humanitario y poblaciones lejanas expuestas a través de medios de comunicación y redes sociales.

En este sentido, los expertos subrayan que la exposición constante a imágenes y relatos de violencia provoca ansiedad, miedo e impotencia incluso en personas geográficamente alejadas del conflicto. Este fenómeno, apuntan, se ve amplificado por la naturaleza de las plataformas digitales, que utilizan algoritmos sofisticados para priorizar e intensificar la exposición a contenidos emocionales y trágicos.

El resultado es el fenómeno del 'doomscrolling', consumo compulsivo de noticias trágicas, combinado con la 'infodemia', una sobreabundancia de información, a menudo falsa o inexacta, que provoca confusión, polarización y un estrés sostenido en la población general. Las campañas coordinadas de desinformación, a través de 'bots', cuentas falsas y 'deepfakes', explotan aún más estas dinámicas, incrementando la ansiedad y el sentimiento de indefensión, especialmente en familias con vínculos directos con zonas de conflicto y en grupos vulnerabilizados por sistemas de desigualdad preexistentes.

Al mismo tiempo, indican que el entorno de personal humanitario y militar también experimenta un impacto psicosocial profundo. Sus familias viven en estrés constante e intenso por la seguridad de seres queridos en primera línea, manifestándose en insomnio, irritabilidad, dificultades de concentración y sentimientos de impotencia. La exposición mediática del conflicto exacerba esta preocupación, generando un estado de vigilancia crónica que erosiona la salud mental colectiva.

EL COSTE DE OPORTUNIDAD DE LA GUERRA

Además, SESPAS advierte sobre el elevado coste de oportunidad que supone destinar recursos al gasto militar en detrimento de programas de salud pública y salud mental. "Desde una perspectiva global, cada euro invertido en armamento es un euro que deja de financiar servicios comunitarios, iniciativas preventivas y sistemas de atención psicológica que podrían reducir el sufrimiento y fortalecer la resiliencia social", explican la Sociedad.

Así, indica que esta reasignación de fondos deteriora silenciosamente la salud mental de poblaciones que, aun sin estar directamente expuestas a la guerra, sufren los efectos indirectos de la falta de inversión en bienestar.

SESPAS concluye que enfrentar el impacto de la salud mental en contextos de conflicto debe ser una prioridad ética y política fundamental, no solo un daño colateral a evitar, para construir paz y equidad global.

Este nuevo volumen se suma a la serie Salud Pública y Conflictos Bélicos, en la que SESPAS ya ha abordado temas como la escasez de agua, el impacto de la guerra en las personas con enfermedades crónicas, la vulnerabilidad de ciertos colectivos en zonas de conflicto, la salud planetaria y la inseguridad alimentaria y malnutrición.

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