MADRID, 19 Feb. (EDIZIONES) - La capacidad pulmonar no es un dato fijo, ni exclusivo de la genética: puede mejorar o deteriorarse a lo largo de la vida en función del ejercicio físico, el tabaquismo, la contaminación ambiental y la presencia de enfermedades respiratorias. Determinada mediante pruebas como la espirometría, esta medida refleja cuánto aire pueden contener y movilizar los pulmones y está directamente relacionada con la resistencia física, con la energía diaria, y con el buen funcionamiento del corazón y el cerebro.