Las cremas que prometen "reprogramar" tu piel y las dietas que aseguran activar genes saludables se han convertido en una tendencia en auge. Sin embargo, la evidencia científica es clara: estas afirmaciones simplifican y distorsionan el funcionamiento real de la epigenética. Lejos de permitir cambios dirigidos sobre genes concretos, los expertos advierten de que cualquier modificación epigenética derivada del estilo de vida es global, compleja y, en muchos casos, difícilmente reversible específicamente hacia el foco que pretendemos. En un contexto donde la desinformación en salud se propaga más rápido que la evidencia, estas promesas no sólo resultan engañosas, sino que reflejan un problema mayor: la falta de alfabetización en materia científica y sanitaria y el auge de las pseudociencias; algo nada recomendable.