MADRID, 18 Feb. (EUROPA PRESS) - Las políticas escolares restrictivas sobre el uso de smartphones pueden ahorrar una pequeña cantidad de dinero a las escuelas, principalmente al reducir la cantidad de tiempo que el personal dedica a gestionar comportamientos relacionados con los teléfonos, pero suponen una escasa diferencia en la calidad de vida de los alumnos o en su bienestar mental, según un análisis económico de la salud publicado por la Universidad de Birmingham (Reino Unido). El trabajo se recoge en la revista en línea 'BMJ Mental Health'.