MADRID, 4 Jun. (EUROPA PRESS) -
Los nuevos hallazgos del histórico ensayo FLOW, dirigido por expertos de la Universidad Friedrich Alexander de Erlangen, Alemania, y presentados en el 63º Congreso de la ERA (Glasgow, Reino Unido) muestran que la semaglutida administrada una vez por semana mejoró significativamente la calidad de vida relacionada con la salud en adultos con diabetes tipo 2 (DM2) y enfermedad renal crónica (ERC), lo que equivale a unos ocho días adicionales de plena salud al año.
El ensayo previo demostró que la semaglutida redujo el riesgo de eventos graves de enfermedad renal en un 24% y la mortalidad por todas las causas en un 20% en comparación con el placebo durante una duración media del tratamiento de 3,4 años. Este nuevo análisis proporciona evidencia complementaria centrada en el paciente, que muestra que los beneficios de la semaglutida pueden extenderse más allá de los resultados clínicos tradicionales y afectar a cómo se sienten y funcionan los pacientes en la vida cotidiana.
Para las personas que viven con diabetes tipo 2 y enfermedad renal crónica, los síntomas, la carga del tratamiento y la reducción de la capacidad física pueden afectar sustancialmente el bienestar diario, lo que convierte la calidad de vida en un objetivo de tratamiento cada vez más importante.
Entre los 3.533 participantes aleatorizados en el ensayo FLOW, 1767 recibieron semaglutida y 1.766 recibieron placebo. La calidad de vida relacionada con la salud se evaluó mediante el cuestionario EQ-5D-5L, una medida autoinformada del estado de salud y el bienestar que abarca la movilidad, el autocuidado, las actividades cotidianas, el dolor/malestar, la ansiedad/depresión y la percepción general de la salud. Los participantes completaron el cuestionario al inicio del estudio y anualmente a partir de entonces.
Tras dos años de tratamiento, las puntuaciones de utilidad para la salud se mantuvieron estables en el grupo de semaglutida, pero disminuyeron en el grupo que recibió placebo. La diferencia estimada del tratamiento de +0,021 (p=0,0001) correspondió a aproximadamente ocho días adicionales al año con plena salud.
Las puntuaciones de salud general autoevaluadas, medidas mediante una escala analógica visual, también mejoraron con semaglutida pero empeoraron con placebo, con una diferencia de tratamiento significativa de +2,15 (p<0,0001), empeorando nuevamente con el tiempo con placebo mientras se mantuvieron estables con semaglutida.
Cuatro de las cinco áreas evaluadas por el cuestionario EQ-5D-5L (movilidad, autocuidado, actividades habituales y dolor/malestar) mejoraron significativamente con semaglutida en comparación con placebo (p < 0,03 en todos los casos). No se observaron diferencias significativas en la ansiedad/depresión (p = 0,55). Los beneficios fueron, en general, consistentes en todos los subgrupos de pacientes, incluidos la edad, el IMC, la función renal, la relación albúmina/creatinina en orina y los antecedentes de eventos cardiovasculares.
"Nos sorprendió la magnitud de los beneficios en la calidad de vida observados con la semaglutida, porque no solo fueron clínicamente significativos, sino que se experimentaron de forma constante en múltiples aspectos de la vida diaria, incluyendo el funcionamiento físico y el bienestar general", comenta el profesor Johannes Mann, autor principal del estudio.
Estos hallazgos también podrían influir en la forma en que los médicos discuten los objetivos del tratamiento con los pacientes que viven con diabetes tipo 2 y enfermedad renal crónica. Un paso clave para los investigadores será comprender mejor qué factores específicos impulsan las mejoras en la calidad de vida observadas con la semaglutida y los mecanismos subyacentes a estos efectos.