MADRID, 24 Mar. (EDIZIONES) - Cada cuerpo tiene un olor o huella aromática, que nos acompaña a todas partes. No hay nadie que huela igual que otro. Cada uno tenemos nuestro propio perfume corporal que, además, puede cambiar en el momento en el que tenemos una enfermedad. Según nos explica durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus la doctora en Biología y una de las principales expertas y referentes en la investigación del olfato en España Laura López-Mascaraque, constantemente desprendemos una corriente de moléculas invisibles a través de la piel, del sudor, o del aliento, o incluso a través de nuestras lágrimas. "Todas ellas unas partículas minúsculas que se mezclan con el aire y que dejan un rastro químico, imperceptible muchas veces, pero una forma de comunicación. Es lo que se conoce como 'volatiloma humano'", precisa.