La Asociación Española Contra el Cáncer ha advertido de que los cambios en el tamaño, la forma, el color o la sensación de un lunar pueden ser una señal de cáncer cutáneo, por lo que recomienda revisar cualquier alteración en lunares y manchas.
Según la asociación, estos lunares no suelen presentar molestias o síntomas añadidos en los primeros momentos de su aparición, pero recomienda vigilarlos con atención, y proteger la piel, sobre todo en esta época de incidencia solar alta.