Científicos de las universidades de Oviedo y Harvard identifican una diana para combatir infección por Candida albicans - UNIVERSIDAD DE OVIEDO
MADRID, 2 Oct. (EUROPA PRESS) -
Un equipo de investigadores de las universidades de Oviedo y de Harvard (Estados Unidos) ha llevado a cabo un estudio por el que ha identificado una nueva diana para combatir la infección por Candida albicans, y es que ha hallado la tioredoxina reductasa Trr1 como una posibilidad para el desarrollo de tratamientos antifúngicos.
El trabajo, en el que han colaborado científicos del Laboratorio de Microbiología Oral del centro académico asturiano, y que ha sido liderado por la miembro del Hospital de Niños de Boston de la Facultad de Medicina de la universidad ubicada en Massachusetts, la doctora Julia R. Köhler, muestra que la pérdida de función de Trr1 desencadena una sucesión de alteraciones en el metabolismo, la respuesta al estrés y la pared celular del hongo.
Publicada en la revista especializada 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), la investigación, que da continuidad a una colaboración internacional en la que el grupo ovetense participa con una actividad sostenida en buena medida con fondos generados por el Servicio para el Control de la Esterilización del Laboratorio de Microbiología Oral, también evidencia un aumenta de la sensibilidad de la diana a antifúngicos de uso clínico.
"La identificación de Trr1 como una proteína esencial para Candida albicans y diferente de su equivalente humana abre una vía de investigación muy interesante para el desarrollo de nuevos antifúngicos", ha concretado el catedrático del Departamento de Biología Funcional de la Universidad de Oviedo, José Fernando Fierro.
Como contexto, los expertos han indicado que Candida albicans es un hongo que puede vivir de forma habitual en el organismo humano sin causar enfermedad, pero que en determinadas circunstancias -especialmente en pacientes inmunodeprimidos, sometidos a trasplantes, tratamientos oncológicos o intervenciones complejas- puede provocar infecciones invasivas graves.
Ante ello, el tratamiento de las infecciones sigue siendo difícil porque el número de familias de fármacos antifúngicos disponibles es limitado y porque muchas de las posibles dianas del hongo se parecen demasiado a proteínas humanas, lo que complica el desarrollo de tratamientos selectivos y poco tóxicos.
TIOREDOXINA REDUCTASA TRR1
No obstante, el nuevo estudio expone que la tioredoxina reductasa Trr1 participa en los sistemas que permiten a la célula reparar el daño oxidativo y mantener su equilibrio interno, por lo que los resultados muestran que es necesaria para el crecimiento del hongo a temperatura corporal y que, además, presenta diferencias estructurales importantes respecto a la equivalente humana.
"Esta combinación -ser esencial para el microorganismo y, al mismo tiempo, suficientemente distinta de la proteína humana- convierte a Trr1 en una diana especialmente interesante para explorar nuevos antifúngicos más selectivos", han declarado, al tiempo que han apuntado que su alteración no produce un único defecto aislado, sino una auténtica cascada de daños.
Así, cuando disminuye la función de la proteína, Candida albicans pierde capacidad para responder al estrés oxidativo, modifica de forma profunda su metabolismo y debilita la construcción de su pared celular. Parte de esta respuesta se relaciona con una redistribución de la glucosa-6-fosfato hacia la vía de las pentosas fosfato, necesaria para generar poder reductor frente al estrés, pero que al mismo tiempo limita la disponibilidad de intermediarios empleados en la síntesis de glucanos de la pared celular.
Al hilo, han divulgado que la alteración metabólica "tiene consecuencias potencialmente relevantes desde el punto de vista terapéutico", y es que las células con Trr1 disminuidas presentan mayor sensibilidad a anfotericina B y también a micafungina, una equinocandina perteneciente a una de las principales familias de antifúngicos de primera línea. Por ello, han planteado que su inhibición podría ser una estrategia útil para debilitar simultáneamente varias defensas de Candida albicans y aumentar su vulnerabilidad a tratamientos ya disponibles.
"La alteración de Trr1 provoca una respuesta en cadena que afecta al metabolismo, al control del estrés oxidativo y a la pared celular del hongo, y que, además, aumenta su sensibilidad a algunos de los antifúngicos que utilizamos actualmente", ha insistido, para concluir, la integrante de la Universidad de Oviedo, la Doctora María Teresa Andrés.