MADRID, 2 (EDIZIONES)
Sentir demasiado o no expresar nada: ambos extremos dañan la salud. La desregulación emocional no solo altera nuestro bienestar psicológico, también impacta en el cuerpo con síntomas como insomnio, contracturas, problemas digestivos o caída del cabello. Estudios recientes