CÓRDOBA, 28 Jul. (EUROPA PRESS) - La llegada de la cuarta ola de calor del verano vuelve a poner el foco sobre un riesgo para la salud que va más allá de las altas temperaturas. La coincidencia de episodios de calor extremo con la presencia de humo procedente de incendios forestales, calima y elevados niveles de ozono troposférico multiplica el impacto sobre el aparato respiratorio, especialmente entre las personas con enfermedades pulmonares crónicas, aunque también puede provocar síntomas en personas sanas, según destaca el doctor Luis Manuel Entrenas, jefe de servicio de Neumología del Hospital Quirónsalud Córdoba.