Superar una enfermedad grave y abandonar una Unidad de Cuidados Intensivos no implica, en muchos casos, retomar la vida exactamente donde se dejó. Para muchos pacientes -y también para sus familias-, la estancia en la UCI marca un punto de inflexión físico, emocional, y social, y que condiciona la recuperación mucho más allá del alta hospitalaria."Esto nos obliga a mirar más allá, a analizar nuestras actuaciones con una perspectiva a más largo plazo, siendo conscientes de que lo que hagamos o no hagamos en cada momento puede tener repercusiones en la recuperación y en la calidad de vida de los pacientes", sostiene esta experta.