MADRID, 5 Jul. (EDIZIONES) - Las altas temperaturas no sólo pasan factura mientras el termómetro marca máximos. El impacto de una ola de calor puede mantenerse en el organismo durante días, e incluso semanas después, cuando aparentemente ha vuelto la normalidad. La deshidratación acumulada, la sobrecarga del riñón, el aumento del riesgo de trombos, o la descompensación de enfermedades previas pueden desencadenar problemas graves como un ictus, un fallo renal, o una insuficiencia cardíaca cuando la persona ya no siente el peligro del calor.