Qué es la retinopatía diabética | Causas y fases

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Retinopatía diabética

que es la retinopatia

Qué es la retinopatía diabética

El cuerpo de los pacientes con diabetes mellitus no utiliza ni almacena el azúcar (glucosa) de forma apropiada. El alto nivel de glucosa en la sangre puede dañar los vasos sanguíneos de la retina produciendo lo que se conoce como retinopatía diabética. Si la enfermedad se encuentra en un estado avanzado se pueden llegar a formar unos vasos sanguíneos que sangran con facilidad y prolifera un tejido fibroso en la retina, así como un cúmulo de líquido en la mácula (área de máxima visión de la retina) todo lo cual provoca un deterioro severo de la visión, ya que la imagen enviada al cerebro se vuelve borrosa. En los casos más graves, se producen sangrados intraoculares y/o desprendimiento de retina que pueden conducir a una grave pérdida de visión.

En general, se suele hablar de dos etapas en el avance de esta enfermedad:

      1- Retinopatía diabética no proliferativa, cuando la enfermedad es incipiente o está poco avanzada. En esta fase, los vasos sanguíneos pueden ser más grandes en ciertas áreas (microaneurismas), pueden estar bloqueados y se suelen producir pequeños sangrados (hemorragias retinianas).

     2- Retinopatía diabética proliferativa, cuando la enfermedad es más grave y está más avanzada. En esta fase, es habitual que aparezcan en la retina nuevos vasos sanguíneos que son frágiles y tienden a romperse y pequeñas cicatrices que también pueden localizarse en otras partes del ojo como el humor vítreo.

Síntomas de la retinopatía diabética

Con mucha frecuencia, la retinopatía diabética no presenta síntomas hasta que el daño en la visión es grave. Por esta razón, los pacientes diabéticos deben realizarse exámenes visuales regulares.

Los síntomas más habituales abarcan: visión borrosa y pérdida lenta de visión con el paso del tiempo, moscas volantes, sombras o áreas de visión perdidas y/o dificultad para ver de noche.

Con frecuencia y realizando las pruebas necesarias, el oftalmólogo puede diagnosticar y tratar la retinopatía diabética antes de que se manifiesten problemas visuales. El único medio para detectar posibles enfermedades o alteraciones en el segmento posterior del ojo es un examen oftalmológico con dilatación de pupila a través de un oftalmoscopio.

Cuando el oftalmólogo diagnostica un caso de retinopatía diabética y para decidir qué tratamiento es el más adecuado, puede indicar la necesidad de realizar fotografías a color de la retina o una prueba denominada angiografía de fluoresceína. Para la realización de esta prueba diagnóstica, se debe inyectar un tinte con el objetivo de tomar fotografías del ojo para detectar dónde se producen las posibles hemorragias. Es también muy importante el examen de la mácula con una prueba denominada Tomografía Óptica de Coherencia (OCT) para determinar la presencia de líquido.

En general existen tres vías de tratamiento para la retinopatía diabética:

     1- La intervención con rayos láser. No es habitual que los pacientes con visión borrosa causada por un edema macular recobren la visión con esta técnica, pero algunos pacientes experimentan una mejora parcial con este tratamiento. Los rayos láser no curan la retinopatía diabética y no siempre evitan una mayor pérdida visual.

     2- Los nuevos tratamientos con antiangiogénicos y con corticoides intraoculares de liberación lenta, con los que se consiguen mejoras más estables y se suele impedir la proliferación de vasos sanguíneos anormales.

     3- La vitrectomía, que es una intervención microquirúrgica que consiste en la retirada del humor vítreo que puede albergar restos sanguíneos y en su recambio por una solución salina transparente. Este tratamiento se reserva a los casos en los que existe sangrado intraocular y/o desprendimiento de retina.

Cómo prevenir la retinopatía diabética.

   El mejor tratamiento para la retinopatía diabética consiste en prevenir su desarrollo a través de estrictos controles de los niveles de azúcar en sangre para reducir, en la medida de lo posible, el riesgo a largo plazo de perder la vista. Si existen problemas renales o de hipertensión arterial, así como niveles elevados de colesterol y triglicéridos en sangre, también deberán ser tratados de forma estricta.

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Dr. Luis Arrevola
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