MADRID, 17 Mar. (EUROPA PRESS) - Las relaciones de parentesco entre los matrimonios reales de las monarquías ibéricas no son la causa principal de sus enfermedades, según una tesis doctoral que señala que, "salvo en el caso de Carlos II, no tienen causa directa demostrable", el tópico sobre la consanguinidad y las patologías regias asociadas al final de las dinastías con los cruces familiares de su árbol genealógico no es cierto.