Tipos de leucemia | Qué es y en qué consiste la enfermedad

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Leucemia

que es la leucemia

¿Qué es la leucemia? Tipos.

La leucemia es un cáncer del tejido hematopoyético (encargado de formar la sangre), como la médula ósea. Los tipos de leucemia se agrupan según el tipo de célula afectada y la velocidad de crecimiento celular. La leucemia puede ser aguda o crónica.

Hay numerosos tipos diferentes de leucemia. Algunas son de crecimiento rápido y agresivas, mientras que otras son de progresión más lenta. Las leucemias también se clasifican en función del tipo de célula sanguínea afectada. Los tipos más frecuentes de leucemia son:

- Una leucemia aguda consiste en un crecimiento excesivo de células sanguíneas muy inmaduras, también denominadas blastos. Esta enfermedad es potencialmente mortal porque no hay suficientes células sanguíneas maduras para prevenir la aparición de anemia, infecciones y hemorragias. El diagnóstico de leucemia aguda se establece cuando hay un 20% o más de blastos en la médula ósea. La leucemia linfoblástica aguda (LLA) es más frecuente en la infancia y al comienzo de la edad adulta, aunque también se diagnostica en adultos de 30 años de edad en adelante. La leucemia mieloide aguda (LMA) es más habitual en adultos. 

- Una leucemia crónica consiste en un crecimiento excesivo de células sanguíneas maduras. Habitualmente, las personas con leucemia crónica tienen suficientes células sanguíneas maduras para prevenir la aparición de hemorragias e infecciones graves. La leucemia crónica es más frecuente en personas de entre 40 y 70 años y es rara en personas más jóvenes. 

- Un síndrome mielodisplásico (SMD) es una enfermedad en la que la médula ósea no funciona con normalidad y no produce suficientes células sanguíneas normales. Las células afectadas son glóbulos blancos (leucocitos), glóbulos rojos (eritrocitos) y plaquetas. Algunos casos de SMD evolucionan a una leucemia aguda con el tiempo. Los SMD aparecen más a menudo en pacientes que están próximos al séptimo y octavo decenios de vida.

Cuando el médico intente descartar tipos específicos de leucemia, analizará el número y aspecto de los cromosomas, las características de la superficie de las células de la médula ósea y el aspecto de estas células al microscopio.

Síntomas de la leucemia.

Los diferentes tipos de leucemia comparten algunos síntomas comunes, tales como:

   • Fiebre

   • Cansancio persistente o sensación de debilidad

   • Pérdida de apetito

   • Pérdida de peso involuntaria

   • Formación fácil de hematomas o hemorragias

   • Dificultad respiratoria

   • Petequias (diminutas manchas rojas bajo la piel causadas por hemorragia)

Los síntomas de la leucemia linfoblástica aguda también pueden incluir la presencia de bultos indoloros debajo de la piel de las ingles, axilas o cuello, así como dolor debajo de las costillas.

Tratamiento de la leucemia.

El tratamiento más eficaz contra la leucemia es la quimioterapia, que puede consistir en uno solo o en una combinación de fármacos anticancerosos que destruyen las células cancerosas. Tipos específicos de leucemia se tratan en ocasiones con radioterapia o tratamiento biológico.

Cada tipo de leucemia es sensible a distintas combinaciones de quimioterapia. Los medicamentos y la duración del tratamiento varían de una persona a otra. La duración del tratamiento suele oscilar entre uno y dos años.

1- QUIMIOTERAPIA

El tratamiento puede consistir en diferentes quimioterápicos y tratamientos biológicos. El objetivo a corto plazo es la remisión completa (RC). Una remisión completa supone que la médula ósea tiene menos de un 5% de blastos, que el recuento absoluto de neutrófilos es superior a 1.000 y que el recuento de plaquetas es superior a 100.000. El objetivo a largo plazo es una situación sin enfermedad prolongada y la curación.

Un ciclo es el período que transcurre entre el comienzo de la quimioterapia y el momento en que se normalizan los recuentos de células en la sangre y la médula ósea o en que el paciente puede recibir más tratamiento. En algunos casos solo se destruyen las células leucémicas de la sangre y no las de la médula ósea durante el primer ciclo de quimioterapia. En estos casos, puede ser necesario un segundo ciclo.

Cuando la leucemia no responde a uno o dos ciclos de tratamiento, puede utilizarse un régimen farmacológico diferente para lograr la remisión. También puede usarse un régimen farmacológico diferente cuando se produce una recidiva.

Un plan de tratamiento específico se denomina protocolo. Cada protocolo se designa habitualmente con letras, de modo que cada letra significa un fármaco concreto. Un protocolo puede considerarse un tratamiento convencional o experimental. El médico le explicará las ventajas y los inconvenientes de cada tipo concreto de tratamiento.

Una vez que se determine el protocolo, recibirá información más concreta acerca de los fármacos que se utilizarán para tratar la leucemia. Los efectos secundarios habituales de la mayoría de los quimioterápicos comprenden caída del cabello, náuseas y vómitos, reducción de los recuentos de células sanguíneas e infecciones.

2- RADIOTERAPIA

La radioterapia se emplea junto con la quimioterapia en algunos tipos de leucemia. La radioterapia utiliza radiación de alta energía para dañar las células cancerosas y detener su crecimiento. La radiación procede de una máquina de grandes dimensiones.

En pacientes con leucemia, la radioterapia puede administrarse de dos formas. En algunos casos, el médico dirige la radiación a una zona concreta del organismo en la que existe un conjunto de células leucémicas, como el bazo o los testículos. Otros pacientes reciben radiación dirigida a todo el organismo. Se trata de una irradiación corporal total. Este tipo de radioterapia suele administrarse antes de un trasplante de células madre.

3- TRATAMIENTO BIOLÓGICO

A veces se emplea tratamiento biológico para tratar la leucemia. Los tratamientos biológicos incluyen factores de crecimiento, interleucinas, anticuerpos monoclonales, etc. Algunos pacientes reciben únicamente tratamiento biológico, mientras que otros también reciben quimioterapia al mismo tiempo. Recibirá información más detallada sobre el tratamiento biológico en caso de que se utilice como tratamiento de su tipo de leucemia.

4- CIRUGÍA

Una esplenectomía es la extirpación quirúrgica del bazo. El bazo se encuentra ubicado en el abdomen, en el lado izquierdo. Actúa como un sistema de filtración de las células sanguíneas. Cuando un paciente tiene una leucemia crónica, el bazo tiende a acumular células leucémicas, plaquetas transfundidas y eritrocitos. A menudo, el bazo aumenta de tamaño como consecuencia de la acumulación de estas células. Este hecho dificulta que la quimioterapia reduzca la cantidad de células enfermas. Cuando no se extirpa el bazo, a veces crece tanto que causa dificultades para respirar y comprime otros órganos. En tal caso, puede ser necesaria una esplenectomía.

5- TRASPLANTE DE CÉLULAS MADRE

El trasplante de células madre (TCM) es una forma de tratamiento de los pacientes con leucemia. Este tipo de tratamiento se denominaba anteriormente “trasplante de médula ósea”. Consiste en destruir las células leucémicas de la médula ósea con dosis altas de quimioterapia y, en algunos casos, radioterapia. Dado que la quimioterapia en dosis altas daña gravemente la capacidad de la médula ósea para producir células, se administran células madre sanas por vía intravenosa para estimular el crecimiento de nueva médula ósea.

Hay dos tipos de trasplante de células madre:

   • El auto-TCM consiste en la infusión de sus propias células sanas de la médula ósea. Es posible que el médico le proponga almacenar parte de su médula ósea mientras se encuentre en remisión para realizar un autotrasplante.

   • El alo-TCM consiste en la infusión de células procedentes de un donante compatible con usted. Estas células pueden obtenerse a partir de la médula ósea de un donante o de células madre. Pueden usarse células madre adultas o células madres de cordón umbilical para el trasplante.

Al igual que otros tratamientos contra la leucemia, el TCM es muy individualizado. Diferentes factores ayudarán al médico a decidir el tratamiento específico a utilizar, entre ellos, el tipo de leucemia que tenga, la respuesta previa a la quimioterapia, la disponibilidad de células madre para reposición, su edad y el estado de la leucemia.

 Causas de la leucemia.

Aún se desconoce la causa concreta de la leucemia. Los científicos sospechan que pueden intervenir factores virales, genéticos, ambientales o inmunológicos:

   • Algunos virus causan leucemia en animales, mientras que, en los seres humanos, los virus solo provocan un tipo raro de leucemia. Aun cuando intervenga un virus, la leucemia no es contagiosa. No puede transmitirse de una persona a otra. No hay una mayor incidencia de leucemia en personas tales como amigos, familiares y cuidadores que estén en contacto estrecho con pacientes con leucemia.

   • Podría haber una predisposición genética a la leucemia. Hay familias excepcionales en las que personas nacidas con daños cromosómicos tienen genes que aumentan la probabilidad de padecer leucemia.

   • Ciertos factores ambientales, como radioterapia en dosis altas y exposición a determinadas sustancias químicas tóxicas, se han relacionado directamente con la leucemia. No obstante, esto solo es aplicable en casos extremos, como supervivientes de las bombas atómicas de Nagasaki e Hiroshima o trabajadores industriales expuestos al benceno. Se piensa que la exposición a los rayos X habituales, como las radiografías de tórax, no es peligrosa.

   • Las personas con deficiencias del sistema inmunitario parecen correr un mayor riesgo de cáncer como consecuencia de una disminución de la capacidad del organismo de hacer frente a las células extrañas. Hay pruebas de que los pacientes tratados por otros tipos de cáncer con ciertos tipos de quimioterapia o radioterapia en dosis altas pueden sufrir posteriormente una leucemia.

Todos estos factores podrían explicar por qué se desarrollan leucemias en un pequeño número de personas. Sin embargo, en la mayoría de los casos, se desconoce la causa de la leucemia.

 Diagnóstico de la leucemia.

El diagnóstico de leucemia se basa en los resultados de análisis de sangre y médula ósea, como un aspirado y biopsia de médula ósea.

   • Aspirado de médula ósea: antes de introducir la aguja de aspirado de médula ósea, se anestesia el lugar de aspirado. Durante este procedimiento se extrae una muestra de células de la médula ósea a partir del hueso de la cadera con una aguja. La mayoría de las personas notan presión conforme se introduce la aguja y unos segundos de dolor agudo cuando se extrae el líquido de la médula ósea.

   • Biopsia de médula ósea: en una biopsia de médula ósea se extirpa un trocito de hueso. Una biopsia es algo más dolorosa, pero solo durante el procedimiento.

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