Qué es el cáncer | Síntomas y tratamientos

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¿Qué es el cáncer?

Lo primero que hay que aclarar al hablar de cáncer es que no se trata de una sola enfermedad, sino de más de 200 patologías distintas que tienen algo en común: todas están originadas por un crecimiento descontrolado de las células que, en lugar de dejar de crecer cuando deben, continúan haciéndolo indefinidamente hasta formar masas, tumores, que constituyen las distintas presentaciones del cáncer.

Cada uno de estos tumores malignos cursa de una forma distinta y diferente es también su evolución y, por lo tanto, el pronóstico para el paciente. Aunque no se puede definir al cáncer como una enfermedad exclusivamente de base genética, padecer esta patología siempre implica que existe un problema en los genes, en concreto, en su principal compuesto, el ADN. Y son las mutaciones en el ADN, errores que no deberían de suceder, las que desencadenan siempre el cáncer. Lo curioso es que los mecanismos de defensa del propio organismo –incluyendo el sistema inmunológico– están preparados para ‘sofocar’ las rebeliones del ADN y la ‘intención’ de las células de multiplicarse indefinidamente. Pero, desgraciadamente, no siempre lo consiguen y es entonces cuando se produce la enfermedad.

Las mutaciones que experimenta una célula cancerosa distan de ser únicas. Por el contrario, en una única célula tumoral pueden aparecer numerosas mutaciones, cada una dedicada a funciones distintas: esconderse del sistema inmune, alimentarse a través de los vasos sanguíneos (o incluso generar vasos propios), etc. Una de las características más importantes del cáncer, también relacionada con las mutaciones es que, si no se detecta a tiempo, puede adquirir una última propiedad: ser capaces de desplazarse del tumor o la masa original y establecerse en otros lugares del organismo, en un proceso conocido como metástasis.

En el aspecto social, el cáncer es un problema de salud pública de primer orden ya que, aunque se ha avanzado radicalmente en la curación, todavía constituye la segunda causa de muerte solo por detrás de las enfermedades cardiovasculares, siendo responsable del 28,2% de los fallecimientos registrados en España en 2011.

Síntomas del cáncer

Al ser el cáncer un conjunto de numerosas enfermedades, no se puede hablar de síntomas generales de esta patología. De hecho, en muchos casos, se trata de una enfermedad silente, lo que complica su diagnóstico precoz y empeora el pronóstico de la enfermedad. Sin embargo, algunos tipos de cáncer sí tienen síntomas concretos, que deben alertar de que algo puede no ir bien en el organismo. En el caso del cáncer de mama, por ejemplo, la presencia de un bulto es motivo ineludible de visita al ginecólogo y un lunar que cambia de tamaño, forma y color puede ser signo de un melanoma. Pero otros síntomas del cáncer son extremadamente difusos, como puede ser la pérdida de peso, la fiebre o el cansancio extremo.

 Tratamiento del cáncer

El cáncer debe ser tratado por un equipo multidisciplinar de profesionales médicos, dirigido por el oncólogo médico, que será el encargado de diseñar la estrategia de ataque que, según se está demostrando, ha de ser totalmente personalizado a las características del cáncer y el enfermo.

   - En los tumores sólidos, y siempre que sea posible, la primera aproximación terapéutica será la cirugía. Existen cirujanos especialistas en oncología y serán ellos los encargados de extirpar el cáncer si este aún no se ha extendido a otros órganos. En ocasiones, hay que aplicar un tratamiento sistémico (fármacos) para reducir el tumor antes de operar y, en otros muchos casos, las terapias farmacológicas son necesarias a posteriori para evitar las recidivas o, en otras palabras, que el cáncer vuelva a aparecer.

   - En los tumores de la sangre o hematológicos, la cirugía no suele ser una opción. La radioterapia es otro de los tratamientos frecuentes del cáncer. Se trata de una aproximación terapéutica local que consiste en la aplicación de radiaciones ionizantes sobre el tejido tumoral, que a menudo se hace ayudada de técnicas de diagnóstico por imagen que asisten en la focalización del tratamiento lo más cerca posible de la lesión.

Pero, sin duda alguna, en lo que más se ha avanzado es el tratamiento farmacológico contra el cáncer, que se utiliza con varios fines: evitar que el tumor se alimente y crezca (angiogénesis), provocar el suicidio de las células afectadas (apoptosis) o, simplemente, destruir las células que conforman el tumor. Sin duda, la quimioterapia ha hecho mucho por el tratamiento del cáncer, pero no es el campo terapéutico en el que más novedades se están produciendo. Mientras que la quimioterapia implica usar tratamientos tóxicos de forma indiscriminada, las nuevas terapias contra dianas biológicas suponen un cambio radical en el enfoque de la terapia contra el cáncer. Se trata de medicamentos altamente personalizados, que se dirigen hacia mutaciones concretas asociadas al cáncer. El primer ejemplo de este tipo de medicamento fue el trastuzumab, que actúa contra una mutación del gen Her2 que, cuando está sobreexpresado, implica un peor pronóstico en las pacientes de cáncer de mama. Además de para este tipo de tumor, existen medicamentos similares para el cáncer de pulmón o el de colon, entre otros.

Otro grupo de medicamentos diferente a la quimioterapia son los que actúan contra la formación de vasos sanguíneos en las células tumorales, que utilizan para alimentarse y seguir creciendo. En los últimos años, se ha desarrollado un nuevo grupo de terapias que está revolucionando el tratamiento del cáncer: es la llamada inmunoterapia, diseñada para enseñar al propio organismo a controlar o acabar con su propio tumor.

En definitiva, la terapéutica contra el cáncer está en plena expansión y se sabe que la investigación básica juega y jugará un papel fundamental a la hora de desarrollar nuevos fármacos.

 Causas del cáncer

La principal causa del cáncer son las mutaciones en las células, pero todavía no se conoce todo lo que las puede provocar. Sin embargo, la medicina ha establecido distintas razones que explican el crecimiento incontrolado de las células, que estarían detrás de un porcentaje elevado de los casos de cáncer.

En alrededor de un 5% de los casos es la propia herencia genética la que determina la formación o la predisposición a padecer un tumor. Es un porcentaje muy pequeño y solo explica lo que se conoce como cánceres familiares, algunos casos de cáncer vinculados a una mutación hereditaria concreta que predispone a padecer la enfermedad.

Otro gran grupo de causas de cáncer identificado son los llamados agentes carcinógenos, sustancias que pueden dañar el ADN, aunque no lo hagan siempre. Entre ellas, hay algunas prohibidas, como las fibras de asbestos, un componente que se solía utilizar en materiales de construcción y que está asociado al cáncer de pleura o mesotelioma. Otras están restringidas, como son los materiales radiactivos, que han provocado cáncer desde a científicos como Marie Curie hasta a víctimas de guerras, como los habitantes que sufrieron el impacto de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.Desgraciadamente, una de las principales causas de cáncer está disponible para todo el mundo. Se trata del tabaco, cuyo consumo se asocia a la mayoría de casos de cáncer de pulmón, pero también a otras muchas neoplasias.Existen otros agentes que pueden ser carcinógenos, como el alcohol, algunas hormonas femeninas o la radiación ultravioleta del sol, asociada al cáncer de piel. Todas estas sustancias pueden provocar mutaciones o inflamación crónica de los tejidos, que se sabe que es a su vez otra de las grandes causas del cáncer.

Un tercer grupo de causas del cáncer son las infecciones aunque, de nuevo, explican solo un pequeño porcentaje de los casos de la enfermedad. Entre los virus asociados a distintos tipos de neoplasia destacan el virus del papiloma humano (VPH), asociado al cáncer de cuello de útero, la infección por la bacteria Helicobacter pylori, asociada al cáncer de estómago, el virus Epstein-Barr, vinculado a algunos tipos de linfoma o el de la hepatitis C, que puede causar cáncer de hígado. Existen otros factores de riesgo asociados al cáncer, como la obesidad, pero aún no se conocen del todo los mecanismos que vinculan ambas patologías. En cualquier caso, se sabe que las causas del cáncer son multifactoriales y tienen que ver con la interacción de los agentes carcinógenos con el propio genoma humano.

 Diagnóstico del cáncer

Cuando se habla de diagnóstico del cáncer, hay que distinguir entre el que pretende localizar la enfermedad antes de que ‘de la cara’ y las pruebas que se llevan a cabo para confirmar una sospecha de enfermedad:

En el primer grupo se agrupan las pruebas de diagnóstico precoz, que incluyen la realización periódica de mamografías a partir de los 45 años, la citología ginecológica, la visita al urólogo en varones a partir de los 50 años y la realización a partir de la misma edad de colonoscopias cada cinco años o alternativamente test de sangre oculta en heces. Estudios recientes han demostrado que prescribir un escáner a grandes fumadores podría ser un método de diagnóstico precoz del cáncer de pulmón, pero es algo que no está integrado en la práctica clínica y que genera polémica.

En el segundo grupo, son muchas las pruebas utilizadas para confirmar o descartar la presencia de un cáncer, aunque el diagnóstico por imagen se ha demostrado un arma fundamental en este sentido. Las biopsias, o extracciones y análisis de un tejido sospechoso. Una vez que se ha diagnosticado el cáncer por estas vías es muy importante ponerle ‘apellidos’ a la enfermedad y es aquí donde el análisis molecular se ha demostrado como algo esencial. De hecho, en la mayoría de los centros de referencia, es esta firma molecular de los tumores y no el lugar donde están situados lo que se utiliza para establecer una estrategia de lucha contra la enfermedad.

 ¿Cómo se puede prevenir el cáncer?

Desgraciadamente, no existe una fórmula mágica para prevenir el cáncer. Diversas sociedades médicas han desarrollado un decálogo de vida sana que puede ayudar a disminuir el riesgo de la enfermedad y que incluye diversos consejos: no fumar, consumir alcohol con moderación, evitar la exposición excesiva al sol, ser cautos en el uso y exposición a sustancias cancerígenas, comer frecuentemente frutas y verduras, así como alimentos con fibra, evitar las carnes rojas y las grasas en la medida de lo posible, consultar al médico ante una evolución inesperada de un lunar o mancha en la piel o ante la presencia de síntomas persistentes en el tiempo como tos, pérdida de peso o cambios en los hábitos intestinales. Por último, se recomienda llevar a cabo las pruebas de cribado o diagnóstico precoz ya mencionadas.

 

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Dr. Josep Tabernero
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