Ni antibióticos ni vitaminas: Reposo, caldos y paciencia y otros trucos que sí funcionan contra los virus

Archivo - Remedios para el resfriado.
Archivo - Remedios para el resfriado. - SIMPSON33/ISTOCK - Archivo
Infosalus
Actualizado: sábado, 10 enero 2026 9:43

   MADRID, 10 Ene. (EDIZIONES) -

   Tras las celebraciones navideñas, las infecciones respiratorias vuelven a ganar protagonismo. ¿Quién no se ha cogido un catarro estas navidades? Son pocos los que se han librado. Las reuniones en espacios cerrados, una menor ventilación con este frío y el mayor contacto social de las fechas han creado el caldo de cultivo perfecto para la proliferación de catarros, de gripe o de virus respiratorios.

   Aunque la mayoría de estos procesos son leves y se resuelven solos, no siempre sabemos cuánto es “normal”, cuándo conviene consultar al médico, o qué hábitos realmente ayudan a recuperarse antes.

   En este artículo de Europa Press Salud Infosalus entrevistamos al doctor Leovigildo Ginel Mendoza, coordinador del Grupo de Trabajo de Respiratorio de SEMERGEN, quien nos aclara cuáles son los trucos que sí funcionan para superar una infección respiratoria, qué errores evitar y qué señales de alarma no deben pasarse por alto.

MEDIDAS SENCILLAS DESDE CASA

   Cuenta este experto que la mayor parte de las infecciones respiratorias pueden tratarse de forma segura en casa siguiendo unas medidas sencillas. Sostiene que, lo principal, es el reposo relativo, adaptando la actividad al grado de malestar, y evitando esfuerzos innecesarios, especialmente si hay fiebre o cansancio intenso.

   “Es fundamental mantener una buena hidratación, bebiendo agua de forma frecuente y recurriendo a caldos o a infusiones, que además pueden aliviar la congestión. Para el control de la fiebre, el dolor o el malestar general pueden utilizarse analgésicos o antitérmicos habituales como el paracetamol, siguiendo siempre las indicaciones médicas, del farmacéutico, o simplemente leyendo el prospecto”, aclara.

   Igualmente, subraya que en estos casos siempre se recomienda ventilar bien las estancias, evitar ambientes cargados, y no fumar o estar cerca de fumadores, ya que el humo del tabaco irrita las vías respiratorias y retrasa la recuperación. “Los lavados nasales con suero fisiológico pueden ayudar a mejorar la congestión nasal, especialmente en niños y en personas mayores”, incide el doctor Ginel Mendoza.

   Aquí resalta este portavoz de SEMERGEN que es importante recordar que los antibióticos no son eficaces frente a los virus que ocasionan la mayoría de las infecciones respiratorias, y que no deben utilizarse salvo indicación médica expresa. “La evolución de las infecciones respiratorias suele ser favorable con medidas de apoyo y paciencia, vigilando la aparición de signos de alarma que aconsejen consultar con un profesional sanitario”, insiste.

   De hecho, destaca que el descanso, la hidratación, y una alimentación adecuada desempeñan un papel fundamental en la recuperación de una infección respiratoria: “El organismo necesita energía para combatir la infección, por lo que respetar el descanso y dormir las horas suficientes facilita la respuesta del sistema inmunitario y acelera la mejoría”.

   Mantiene además que la hidratación es especialmente importante, ya que la fiebre y la respiración acelerada favorecen la pérdida de líquidos, especialmente en niños y en adultos de edad avanzada. “Beber agua con frecuencia ayuda a mantener las mucosas hidratadas y a fluidificar las secreciones. Los caldos y las sopas son una opción muy recomendable, porque aportan líquidos, sales minerales, y resultan fáciles de tolerar, además de proporcionar una sensación de alivio de la congestión nasal y de la faringe”, remarca el coordinador del Grupo de Trabajo de Respiratorio de SEMERGEN.

   En cuanto a la alimentación, resalta que no es necesario comer más, sino comer mejor y de forma equilibrada. “Conviene priorizar alimentos fáciles de digerir, como verduras, frutas, legumbres suaves, pescado, o huevos. Los zumos de frutas pueden tomarse de forma ocasional, preferiblemente naturales y sin azúcar añadido, aunque es más aconsejable consumir la fruta entera, ya que aporta fibra y permite una absorción más progresiva de los nutrientes”, advierte.

¿EJERCICIO O REPOSO?

   A su vez, el doctor Ginel apunta que durante una infección respiratoria no es recomendable forzar la actividad física, ya que cuando el organismo está combatiendo una infección necesita destinar energía a la respuesta inmunitaria, y el ejercicio intenso puede retrasar la recuperación o aumentar el malestar.

   “Mientras exista fiebre, dolor muscular, un cansancio importante, o una sensación de malestar general, lo más aconsejable es guardar reposo relativo, evitando esfuerzos físicos, y respetando el descanso. En estos casos, forzar la actividad puede prolongar los síntomas, e incluso favorecer complicaciones”, sostiene.

   Eso sí, indica que, a medida en la que los síntomas mejoran y desaparece la fiebre, sí puede retomarse la actividad de forma progresiva, empezando por movimientos suaves o por paseos cortos, siempre escuchando las señales del propio cuerpo. “Si el ejercicio provoca empeoramiento de la tos, falta de aire, o agotamiento excesivo, conviene reducir la intensidad, o suspenderlo temporalmente”, considera este portavoz de SEMERGEN.

¿SUPLEMENTOS VITAMÍNICOS AYUDAN?

   Asimismo, hace hincapié en que, en la mayoría de las personas sanas, los suplementos vitamínicos y los remedios naturales no son necesarios para tratar una infección respiratoria común: “Una alimentación variada y equilibrada suele aportar los nutrientes suficientes para que el sistema inmunitario funcione correctamente, incluso durante la enfermedad. No existe evidencia científica sólida de que los suplementos vitamínicos prevengan o acorten de forma significativa la duración de un catarro o de una gripe en personas sin déficits previos”.

   En algunos casos concretos, como en las personas mayores, así como en pacientes con dietas muy restrictivas o con determinadas enfermedades, cree que sí pueden estar indicados, pero siempre bajo recomendación médica, tal y como insiste el coordinador del Grupo de Trabajo de Respiratorio de SEMERGEN.

   En cuanto a los remedios naturales, algunos, como las infusiones calientes, la miel (en adultos y niños mayores de un año), o los lavados nasales con suero fisiológico, pueden aliviar los síntomas, aunque no curan la infección, ni tampoco, según alerta, sustituyen las medidas básicas de descanso e hidratación.

   A su juicio, es importante ser prudentes con productos de origen natural que prometen “reforzar las defensas” o “curar la gripe”, ya que suelen carecer de respaldo científico y algunos pueden tener efectos secundarios, o interaccionar con medicamentos. “Ante la duda, lo más sensato es consultar con un profesional sanitario”, destaca el doctor.

ERRORES FRECUENTES QUE NO DEBES COMETER

   En este contexto, le pedimos que nos destaque cuáles suelen ser los errores frecuentes que cometemos a la hora de afrontar una infección respiratoria y señala que uno de los más frecuentes es el uso inadecuado de antibióticos, bien por automedicación o por conservar restos de tratamientos anteriores. “Los antibióticos no son eficaces frente a las infecciones virales y su uso incorrecto favorece resistencias y efectos secundarios innecesarios”, tal y como reitera este experto.

   Otro error habitual es no respetar el reposo ni los tiempos de recuperación, según prosigue, intentando mantener el ritmo habitual de trabajo, o la actividad física pese al malestar, lo que puede prolongar los síntomas. “También es frecuente suspender demasiado pronto la medicación sintomática o, por el contrario, abusar de descongestivos o antigripales sin seguir las recomendaciones”, aclara.

   Es más, sostiene Ginel que muchas personas acuden de forma precoz a Urgencias por procesos leves que pueden manejarse en casa, mientras que otras retrasan la consulta cuando aparecen signos de alarma. Asimismo, lamenta que en ocasiones se tiende a confiar en remedios milagro o en suplementos sin base científica, con expectativas poco realistas.

DURACIÓN NORMAL DE UNA INFECCIÓN RESPIRATORIA

   Finalmente, recuerda el doctor Ginel Mendoza que este año el repunte de infecciones respiratorias se ha adelantado respecto a otros inviernos, produciéndose el pico de máxima incidencia en las semanas previas a la Navidad, fundamentalmente debido a la gripe, que ha circulado de forma intensa antes del periodo festivo, “aunque está descendiendo en las últimas semanas”, subraya este experto.

   Aquí preguntamos al experto la duración normal de una infección respiratoria, y en qué casos debemos consultar con un especialista médico si no nos encontramos bien o vemos que no mejoramos: “Los catarros y de los diferentes tipos de gripe, así como el COVID- 19, son infecciones respiratorias causadas por virus. Las infecciones respiratorias bacterianas como las neumonías y las amigdalitis causadas por bacterias son menos frecuentes. La duración de las infecciones respiratorias virales suele ser limitada, y en la mayoría de los casos evolucionan favorablemente sin complicaciones”.

   En concreto, especifica el doctor Ginel Mendoza que un catarro común tiene habitualmente una duración de entre 7 y 10 días, aunque los síntomas más intensos se concentran en los primeros 2 o 3 días. Mientras, señala que la gripe suele cursar con mayor afectación general y puede prolongarse hasta una y dos semanas, siendo normal que el cansancio persista algo más.

   Otras infecciones respiratorias virales, como puede ser el caso del virus respiratoria sincitial (VRS), según precisa, en las personas mayores puede durar entre 10 y 14 días, y no es raro que algunos síntomas, como la tos o la congestión nasal, se mantengan durante varias semanas, incluso cuando la infección ya se ha resuelto. “Esto se debe a la inflamación residual de las vías respiratorias y no implica necesariamente una complicación”, añade el experto de SEMERGEN.

   En general, dice que debe consultarse con un profesional sanitario si los síntomas empeoran en lugar de mejorar, si aparece fiebre alta mantenida o reaparece tras un periodo de mejoría, en caso de dificultad para respirar, de dolor torácico intenso y mantenido, o si los síntomas se prolongan más allá de tres o cuatro semanas, especialmente en niños pequeños, personas mayores, o pacientes con enfermedades crónicas.

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