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MADRID, 2 Mar. (EUROPA PRESS) -
Más comúnmente conocidas como parásitos, las garrapatas pueden adherirse y extraer sangre de nosotros o de nuestras mascotas sin desencadenar una reacción inmunitaria, ya que producen proteínas llamadas evasinas, que se unen a estas quimiocinas, impidiéndoles advertir al sistema inmunitario de que está siendo atacado.
Estas quimiocinas también pueden volverse dañinas, sobreestimulando el sistema inmunitario, lo que resulta en enfermedades como la artritis reumatoide (AR), la esclerosis múltiple (EM), el cáncer y la enfermedad inflamatoria intestinal.
LAS GARRAPATAS Y SU TRUCO PARA ‘APAGAR’ EL SISTEMA INMUNE
Una evasina derivada de garrapatas puede unirse a dos clases principales de quimiocinas, según han identificado investigadores del Instituto de Descubrimiento Biomédico de la Universidad de Monash (Australia), en lo que es un descubrimiento clave para el desarrollo de terapias dirigidas a enfermedades inflamatorias y autoinmunes. Hasta ahora, los científicos solo habían identificado evasinas que bloquean selectivamente las quimiocinas de una sola clase.
El estudio, publicado en la revista 'Cell Press', por los autores principales, el profesor Martin Stone y el doctor Ram Bhusal, es importante porque una evasina de acción amplia, como la que han descubierto, es una terapia potencial para las enfermedades autoinmunes e inflamatorias y el cáncer.
Cuando el sistema inmunitario detecta un agente dañino o extraño, desencadena una respuesta inflamatoria. Pequeñas proteínas llamadas quimiocinas dirigen a las células inmunitarias al lugar de la lesión o infección, lo que provoca la inactivación del invasor
UNA EVASINA DE ACCIÓN AMPLIA QUE APUNTA A NUEVAS TERAPIAS
Según los coautores principales, anteriormente se creía que las garrapatas suprimen el sistema inmunitario secretando una combinación de diferentes evasinas, cada una dirigida a una clase específica de quimiocinas. "Sin embargo, en este estudio, hemos identificado una evasina natural que puede inhibir ambas clases principales de quimiocinas", informan los autores. "Este es un hallazgo novedoso y representa un avance significativo en este campo".
"El descubrimiento abre nuevas oportunidades para desarrollar terapias dirigidas a las quimiocinas que impulsan enfermedades inflamatorias como la AR y la EM. Si bien existen tratamientos, sigue existiendo una gran necesidad de terapias que prevengan la progresión de la enfermedad de forma más eficaz", finalizan.