Archivo - Mujer tosiendo con un pañuelo. - PHEELINGS MEDIA/ISTOCK - Archivo
MADRID, 8 Nov. (EDIZIONES) -
¿Los mocos que notas en la garganta vienen de la nariz o de los bronquios? Aunque solemos hablar de mocos y de flemas como si fueran lo mismo, su procedencia ayuda a entender qué está ocurriendo en nuestras vías respiratorias. Esta mucosidad cumple una función protectora, pero los cambios en su cantidad, consistencia, o color pueden aportar pistas que deben interpretarse junto con otros síntomas.
No obstante, ni los mocos verdes implican automáticamente necesitar antibióticos, ni una tos con flemas persistente debería normalizarse: distinguir su origen es el primer paso para saber cuándo conviene consultar. Así, Jessica González Gutiérrez, neumóloga del grupo coordinador del Año SEPAR 2026/27 de la Vía Aérea (asma, EPOC, y bronquiectasias) de la Sociedad española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) nos precisa en primer lugar, durante una entrevista en exclusiva con Europa Press Salud Infosalus que, en el lenguaje cotidiano, solemos llamar 'mocos' a las secreciones de la nariz y 'flemas' a las que proceden de los bronquios y expulsamos al toser.
"En realidad, las flemas también son moco: la diferencia está principalmente en su origen. Además, no todo lo que notamos en la garganta viene del pecho; a veces son secreciones que descienden desde la nariz", afirma esta especialista.
UNA DEFENSA NATURAL DEL APARATO RESPIRATORIO
En concreto, indica que el moco no es un desecho, sino que se trata de una defensa natural del aparato respiratorio: "Mantiene húmedas las vías respiratorias y atrapa partículas y microorganismos. Los bronquios tienen unos pequeños 'pelillos', llamados 'cilios', que lo desplazan hacia la garganta, donde lo tragamos sin darnos cuenta o lo expulsamos con la tos. Este sistema funciona todos los días, también cuando estamos sanos".
Además, señala esta neumóloga de la SEPAR que también se produce moco dentro de los pulmones, concretamente en las vías respiratorias, como los bronquios, que son los conductos por donde circula el aire. "Durante una infección o una inflamación puede aumentar su producción y resultar más difícil eliminarlo", asegura la doctora González Gutiérrez.
Ahora bien, si advierte sobre una afirmación bastante extendida en el día a día y es que 'los pulmones se llenan de moco', una frase que, tal y como indica, no describe bien lo que sucede en un catarro habitual. "Lo que puede ocurrir es que las secreciones se acumulen en los bronquios y, en determinadas enfermedades, formen tapones que dificulten el paso del aire. El problema aparece cuando se produce más moco del que podemos eliminar, o cuando falla el sistema que lo limpia. Esto tiene especial importancia en enfermedades como la EPOC o las bronquiectasias", apunta esta experta.
QUÉ PISTAS NOS DA EL ASPECTO DE LA MUCOSIDAD
En este contexto, esta portavoz de la SEPAR subraya que el aspecto de la mucosidad nos da pistas importantes y, por ejemplo, el moco transparente puede ser normal o aparecer con un catarro o una alergia. Dice que ya cuando las flemas se vuelven amarillas o verdes, ese color refleja la presencia de células de defensa y, especialmente en personas con enfermedades respiratorias crónicas, se asocia con una mayor probabilidad de encontrar bacterias. "Existen, incluso, escalas de colores que ayudan a los profesionales a valorar las flemas. En las bronquiectasias, las más purulentas también se relacionan con un mayor riesgo de futuros episodios de empeoramiento", añade esta doctora.
También importa si aumenta la cantidad, tal y como incide, pero también si se vuelven más espesas o difíciles de expulsar, o si aparece un olor desagradable. En su opinión, en estos casos, lo más útil es observar qué ha cambiado respecto a lo habitual y qué otros síntomas aparecen. "En una persona con EPOC, tener más flemas, que sean más purulentas y notar más dificultad para respirar son las tres señales que recogen los llamados criterios de Anthonisen. Ayudan a valorar un empeoramiento y a orientar si puede necesitar antibióticos", mantiene.
Con ello, destaca Jessica González Gutiérrez, neumóloga del grupo coordinador del Año SEPAR 2026/27 de la Vía Aérea (asma, EPOC, y bronquiectasias), que "el color sí importa", tal y como se ha visto, pero indica que éste no debe interpretarse de forma aislada. "Tener mocos verdes en la nariz durante un catarro no significa automáticamente necesitar un antibiótico: hay que valorar su procedencia, la evolución y los síntomas acompañantes", sostiene.
ENFERMEDADES RELACIONADAS CON LA MUCOSIDAD
Por otro lado, subraya esta doctora que las flemas persistentes pueden aparecer en la bronquitis crónica asociada a la EPOC, en las bronquiectasias -una enfermedad en la que los bronquios se dilatan y acumulan secreciones-, pero también en otras enfermedades respiratorias. "Si la sensación se concentra en la garganta, también puede deberse a una rinitis o a una sinusitis, con secreciones que bajan desde la nariz", señala.
Después de una infección, según prosigue, la tos puede tardar tres o cuatro semanas en desaparecer, pero debería ir mejorando. "Conviene consultar si no mejora en ese plazo, si las flemas aparecen a diario durante semanas o si los episodios se repiten. No debemos normalizar la tos con flemas por fumar o por hacernos mayores: puede ser la manifestación de una enfermedad que necesita diagnóstico y tratamiento", alerta.
Sobre los síntomas acompañantes que nos deben hacer consultar con un experto, la González Gutiérrez puntualiza que, más que fijarnos únicamente en las flemas, debemos observar cómo se encuentra la persona. "Hay que consultar si aparece dificultad para respirar, fiebre persistente, dolor en el pecho, un empeoramiento importante del estado general, o un aumento marcado de las secreciones. En quienes ya tienen una enfermedad respiratoria, un cambio claro respecto a su situación habitual merece especial atención", agrega.
Pero también esta neumóloga de SEPAR llama la atención sobre la presencia de sangre en las flemas, y aunque sean pequeñas vetas: "Si se expulsa más que unas pocas vetas o la sangre se acompaña de falta de aire o de dolor torácico hay que acudir a Urgencias. Una dificultad intensa para respirar requiere atención inmediata, independientemente del aspecto de la mucosidad".