¿Mocos que no se van? Dos expertas explican qué funciona y qué errores conviene evitar

Archivo - Mujer resfriada limpiándose la nariz, rodeada de medicamentos.
Archivo - Mujer resfriada limpiándose la nariz, rodeada de medicamentos. - AUTHENTIC SOURCE/ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: lunes, 2 noviembre 2026 7:59

   MADRID, 2 Nov. (EDIZIONES) -

   Nariz taponada, secreciones que no dan tregua o flemas difíciles de expulsar: la mucosidad puede convertir un catarro en una molestia persistente. Pero, antes de buscar un remedio, conviene distinguir dónde se acumula. La neumóloga Jessica González, de la SEPAR, y la médica de familia M.ª del Mar Martínez Vázquez, de la semFYC, explican qué pueden aportar los lavados nasales, la hidratación, y las técnicas de expectoración, qué límites tienen el vapor y los remedios caseros, y qué errores pueden dificultar la eliminación de las secreciones.

   En una entrevista en exclusiva con Europa Press Salud Infosalus, y a la hora de aliviar la mucosidad, Jessica González, que es neumóloga del grupo coordinador del Año SEPAR 2026/27 de la Vía Aérea (asma, Epoc y bronquiectasias) de la Sociedad española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) destaca que lo primero que se debe hacer a la hora de aliviar la mucosidad es distinguir de dónde procede.

   "Si son secreciones nasales pueden ayudar los lavados con suero fisiológico. También conviene mantener una hidratación adecuada y evitar el tabaco y otros irritantes. Cuando las flemas se acumulan en los bronquios, especialmente en enfermedades como las bronquiectasias, la fisioterapia respiratoria es una parte fundamental del tratamiento: enseña técnicas para movilizarlas y expulsarlas de forma más eficaz. Si estas medidas no bastan, se pueden añadir tratamientos que faciliten su eliminación, adaptados a cada persona", indica esta experta.

   Además, la doctora González recuerda el papel de la tos, que también ayuda a limpiar las vías respiratorias. Así, insiste en que no conviene intentar suprimirla indiscriminadamente cuando hay abundantes secreciones. "La clave es tratar la causa y facilitar la eliminación del exceso de moco, no tomar un mucolítico automáticamente por tener mocos. Cuando se prescribe, conviene revisar si realmente está aportando beneficio", subraya esta especialista de la SEPAR.

TIPS PARA ELIMINAR LA MUCOSIDAD

   Por su parte, Mª del Mar Martínez Vázquez, médica de familia y comunitaria y coordinadora del grupo de trabajo de Enfermedades Respiratorias de la semFYC sostiene que a la hora de aliviar la mucosidad lo más importante es facilitar la eliminación de las secreciones sin irritar las vías respiratorias ni recurrir a tratamientos innecesarios y aporta los siguientes consejos:

- Hidratación: beber agua regularmente y mantener una hidratación adecuada ayuda a evitar la sequedad de las mucosas; no obstante, no es necesario forzarse a beber cantidades excesivas.

   - Lavados nasales con suero fisiológico: pueden ayudar a retirar las secreciones y a la hora de aliviar la sensación de nariz obstruida; son especialmente útiles cuando el problema está en la nariz, aunque no está demostrado que acorten claramente el catarro.

   - Actividad física suave: si la persona se encuentra bien y no tiene fiebre ni dificultad respiratoria, caminar un poco y mantenerse activa puede ayudar a evitar el desacondicionamiento; eso sí, no es necesario hacer ejercicio intenso, ni esperar que el movimiento elimine directamente los mocos.

   - Técnicas de expectoración: cuando hay flemas en los bronquios aprender a respirar de forma controlada y a expulsar el aire con la glotis abierta, como si empañáramos un cristal, puede facilitar la movilización de las secreciones; en personas con enfermedades respiratorias crónicas, un profesional puede enseñar técnicas específicas, como el ciclo activo de la respiración o el 'huffing'.

   - Vapor y remedios caseros: una ducha templada puede proporcionar una sensación temporal de alivio, pero no hay pruebas científicas sólidas de que la inhalación de vapor acelere la recuperación; hay que evitar los recipientes con agua hirviendo, especialmente en presencia de niños, por el riesgo de quemaduras.

    - También pueden aliviar la garganta las bebidas templadas y la miel para la tos en adultos y en niños mayores de un año; eso sí, la miel nunca debe administrarse a menores de 12 meses; y no hay que olvidar que estos remedios pueden aliviar algunas molestias, pero no eliminan la causa de la infección.

   "No necesitamos eliminar todos los mocos ni tomar un medicamento cada vez que aparecen. La mucosidad es una defensa natural del organismo. Cuando llega un catarro, lo más útil suele ser mantener una hidratación adecuada, utilizar suero fisiológico si hay congestión nasal, descansar, y dar tiempo a que el organismo se recupere. Los mucolíticos no curan el catarro, ni han demostrado acortar de forma consistente su duración, por lo que no deben convertirse en un tratamiento automático", añade esta especialista.

LOS ERRORES QUE PUEDEN PROLONGAR LAS MOLESTIAS

   En este contexto, la representante de la semFYC destaca cuáles son los errores más frecuentes a la hora de aliviar los síntomas en un proceso catarral, especialmente la mucosidad, subrayado que es erróneo el pensar que cuantos más medicamento tomemos, antes desaparecerán los mocos. "En un catarro habitual, la recuperación depende sobre todo de la evolución natural de la infección", apunta.

   Otros errores que conviene evitar son, a juicio de esta médico de familia, serían los siguientes:

   - Tomar mucolíticos de forma rutinaria sin valorar si realmente están indicados.

   - Combinar mucolíticos y medicamentos que inhiben la tos sin asesoramiento profesional.

   - Utilizar descongestionantes nasales durante más tiempo del recomendado porque pueden producir congestión de rebote.

   - Fumar o exponerse al humo, que irrita las vías respiratorias y puede agravar la tos y la producción de secreciones.

   - Continuar con la automedicación cuando los síntomas empeoran o no evolucionan como cabría esperar.

   - El color amarillo o verde de los mocos, por sí solo, no demuestra que exista una infección bacteriana ni que se necesite un antibiótico.

   En cuanto a cuándo consultar, Mª del Mar Martínez Vázquez considera que hay que solicitar valoración médica si aparece dificultad para respirar, dolor en el pecho, sangre en las flemas, fiebre persistente, o un empeoramiento importante del estado general.

    "También si los síntomas duran más de diez días sin mejorar, si mejoran y después vuelven a empeorar, o si la tos persiste más de tres o cuatro semanas. En personas con asma, EPOC, o con otras enfermedades crónicas, conviene consultar antes si empeoran sus síntomas habituales", agrega esta experta.

   En definitiva, sostiene que la idea fundamental es no normalizar una mucosidad persistente sin valorar su causa ya que no todos los mocos son consecuencia de un catarro, sino que pueden estar relacionados con una rinitis alérgica, así como con sinusitis, o con otras enfermedades respiratorias que requieren un abordaje diferente.

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