El mito de los mucolíticos: no curan el catarro ni acortan necesariamente su duración

Archivo - Hombre vertiendo jarabe para la tos en cuchara.
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Infosalus
Publicado: jueves, 5 noviembre 2026 8:18

   MADRID, 5 Nov. (EDIZIONES) -

   Con la llegada del otoño aparecen con más frecuencia los mocos, se atasca la nariz, y surge la duda: ¿necesito un mucolítico? Tener mucosidad no basta para justificar su uso, ni estos medicamentos han demostrado acortar de forma consistente el catarro.

   Es por ello por lo que en Europa Press Salud entrevistamos en exclusiva para Infosalus a la neumóloga de la SEPAR Jessica González Gutiérrez y a la médica de familia de la semFYC M.ª del Mar Martínez Vázquez, quienes nos explican por qué distinguir entre secreciones nasales y flemas en los bronquios es clave para elegir cómo aliviarlas, cuándo pueden ayudar estos fármacos, y qué errores conviene evitar.

   En primer lugar, Jessica González, que es neumóloga del grupo coordinador del Año SEPAR 2026/27 de la Vía Aérea (asma, Epoc y bronquiectasias) de la Sociedad española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) indica que no siempre deben emplearse los mucolíticos ante un cuadro de mocos: "Los mucolíticos pueden ser útiles, pero su beneficio depende de la enfermedad y del objetivo del tratamiento. Tener mocos por un catarro no es lo mismo que tener una enfermedad de los bronquios con secreciones persistentes".

   En un catarro común o una bronquitis aguda, según asegura, no se recomienda utilizarlos de forma rutinaria. En cambio, sí indica que en determinadas personas con bronquitis crónica o con EPOC, algunos mucolíticos utilizados de forma mantenida pueden reducir modestamente los episodios de empeoramiento.

   "En las bronquiectasias, un estudio del registro español también observó menos exacerbaciones y hospitalizaciones entre los pacientes tratados con 'N-acetilcisteína'. Es un resultado favorable, aunque el conjunto de la evidencia es menos concluyente y no permite asegurar el mismo beneficio para todos los pacientes o todos los mucolíticos", agrega esta doctora.

TENER MOCOS NO INDICA TENER QUE TOMAR UN MUCOLÍTICO

   Mientras, Mª del Mar Martínez Vázquez, médica de familia y comunitaria y coordinadora del grupo de trabajo de Enfermedades Respiratorias de la semFYC resalta por su parte que tener mocos no significa necesitar un mucolítico. A su juicio, lo importante es distinguir entre la mucosidad nasal propia de un catarro, y las flemas de las vías respiratorias inferiores, valorar la causa, y priorizar las medidas que realmente pueden aliviar los síntomas.

   "Cuando tenemos un catarro común, la mucosidad forma parte de la respuesta de nuestro organismo frente a la infección. En la mayoría de los casos, el cuadro mejora espontáneamente y no necesitamos un medicamento para eliminar los mocos. Los mucolíticos tienen un papel limitado en los catarros agudos no complicados. La guía NICE (National Institute for Health and Care Excellence), por ejemplo, desaconseja su uso rutinario para la tos aguda asociada a infecciones respiratorias altas o bronquitis aguda", agrega.

   De hecho, insiste esta miembro de la semFYC en que no debemos esperar que un mucolítico cure el catarro, ni que acorte de forma demostrada su duración ya, tal y como apunta, su objetivo es facilitar el manejo de las secreciones; si bien "los beneficios clínicos de estos medicamentos en la tos aguda son limitados y la evidencia disponible no respalda su utilización rutinaria".

   Además, advierte esta doctora de que, si el problema es principalmente la congestión o la secreción nasal, tomar un mucolítico por vía oral no suele ser la medida más útil. "En ese caso, podemos probar los lavados nasales con suero fisiológico y sonarnos la nariz suavemente. Eso sí, en personas con enfermedades respiratorias crónicas, como la EPOC, o con una producción excesiva de secreciones, la valoración puede ser diferente. El tratamiento debe individualizarse según la enfermedad, los síntomas, y la evidencia disponible, sin asumir que cualquier persona con flemas necesita un mucolítico", añade la doctora Martínez Vázquez.

MUCOLÍTICO VS EXPECTORANTE VS ANTITUSIVO

   En concreto, esta médico de familia detalla que un mucolítico actúa sobre el moco para reducir su viscosidad, es decir, 'trabaja' para hacerlo menos espeso y pegajoso, de manera que resulte más fácil expulsarlo. Entre los mucolíticos más utilizados en España dice que están la acetilcisteína, la carbocisteína, el ambroxol, y la bromhexina.

   Mientras, señala que el expectorante aumenta el volumen de secreción y estimula el reflejo de la tos para arrastrar y expulsar el moco. El antitusivo, en cambio, disminuye el reflejo de la tos, por lo no ayuda a eliminar las flemas, según describe. Y el descongestionante, tal y como indica esta experta, actúa sobre la inflamación y los vasos sanguíneos de la mucosa nasal para aliviar la sensación de nariz obstruida.

   "Es importante distinguir dónde está el problema: no es lo mismo tener la nariz llena de mucosidad que acumular flemas en los bronquios. Aunque coloquialmente hablamos de 'mocos' para ambas cosas, no todos los tratamientos sirven para las dos situaciones", avisa.

PUNTOS A TENER EN CUENTA

   En este contexto, Martínez Vázquez pide no olvidarnos de que la tos puede persistir durante varias semanas después de una infección respiratoria, incluso cuando el resto de los síntomas ya ha mejorado. "En una tos aguda, la evolución habitual puede llegar a las tres o cuatro semanas", apostilla.

   A su vez, la representante de la semFYC alerta de que, como cualquier medicamento, los mucolíticos pueden producir efectos adversos, como las molestias digestivas (náuseas, diarrea, o dolor abdominal), y las reacciones alérgicas, aunque no todas las personas los presentan.

   De hecho, sostiene que hay algunas precauciones importantes que no se deben pasar por alto:

* Niños menores de dos años: la acetilcisteína y otros mucolíticos tienen restricciones específicas en este grupo de edad, ya que aumentar las secreciones puede dificultar su eliminación y provocar obstrucción respiratoria; no deben administrarse a esta edad.

   * Personas con antecedentes de úlcera gastroduodenal: algunos preparados requieren precaución por sus posibles efectos digestivos.

   * Personas que toman otros medicamentos: es importante revisar el prospecto y consultar al médico o al farmacéutico, porque las precauciones e interacciones dependen del principio activo y de la formulación.

   "Además, no conviene combinar por iniciativa propia un mucolítico con un antitusivo que reduzca la tos. Si se fluidifican las secreciones y, al mismo tiempo, se inhibe el mecanismo que permite expulsarlas, puede dificultarse su eliminación. En niños, personas mayores frágiles, embarazadas o pacientes con enfermedades crónicas, es especialmente importante no automedicarse y comprobar que el producto es adecuado para cada situación", concluye esta experta de la semFYC.

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