Archivo - Mujeres jóvenes con sentadas de espaldas. - HAIZHAN ZHENG/ISTOCK - Archivo
Asegura que "no es un problema de falta de voluntad, es una pandemia que está fuera del control individual"
MADRID, 19 Ene. (EDIZIONES) -
La obesidad es un problema más que preocupante en nuestro mundo actual. Es el cuarto factor de riesgo de muerte en España. Y es que, según la Organización Mundial de la Salud, una de cada ocho personas es obesas en el mundo, pero es que sus tasas van en aumento y nos movemos en una sociedad obesogénica.
Además, los datos atestiguan que la obesidad es una pandemia. Según esta entidad internacional, se han duplicado sus tasas entre los adultos, pero es que se han cuatriplicado entre los adolescentes. En algunos países de Europa, de hecho, cerca de la mitad de los niños varones viven con sobrepeso u obesidad. Pero también, en 2022, el 43% de los adultos de 18 años o más tenían sobrepeso, y el 16% eran obesos. Asimismo, en 2022 más de 390 millones de niños y de adolescentes de 5 a 19 años tenían sobrepeso, de los que 160 millones eran obesos. ¿Qué está pasando?
El famoso dietista-nutricionista Julio Basulto acaba de publicar su último libro precisamente centrado en la obesidad, 'Todos gordos' (Vergara) donde denuncia este escenario actual. ¿Por qué el mundo es así?, le preguntamos, a lo que responde durante una entrevista con Europa Press Salud-Infosalus: "La obesidad es una pandemia, una 'sindemia' que va a traducirse en serios problemas de salud. El problema es que muchas de las posibles causas están fuera de control del individuo".
Recuerda que la obesidad es la responsable de la muerte de numerosas enfermedades no transmisibles, como cardiovasculares, diabetes, cánceres, trastornos neurológicos, enfermedades respiratorias crónicas, y trastornos digestivos; al tiempo que se le eleva la posibilidad de padecer enfermedades renales, osteoartrosis, o problemas en el embarazo. Pero también lamenta que la obesidad es la responsable de un bajo rendimiento académico entre los jóvenes, al tiempo que aumenta las posibilidades de estigma o de acoso.
Huye de reduccionismos y de achacar este aumento de la obesidad al sedentarismo y a unos malo hábitos alimentarios, "no es tan sencillo como comer mucho y movernos poco", "la cosa no es tan simple", asegura, recordando que hay elementos que están fuera de control del individuo, y que el origen de la obesidad es multifactorial.
Destaca "la industria codiciosa, que lucha con uñas y dientes para que todos comamos más y se limiten las legislaciones que pongan freno a sus estrategias de marketing; las modas dietéticas; los dietistas con mala praxis; la publicidad de productos malsanos, la genética, la exigente e injusta presión sobre las personas con exceso de peso, los políticos nutripopulistas e irresponsables, las políticas obesogénicas, y los medios de comunicación irresponsables, los 'medfluencers' que acumulan millones de seguidores y aconsejan sobre materias sin la formación necesaria", entre otras causas.
LA PARTE GENÉTICA
Nos detenemos en la posible relación que existe entre la carga genética y la obesidad, subrayando este dietista-nutricionista que "nadie duda de que el aumento de la tasa de obesidad en las últimas décadas no es atribuible a la genética, sino a cambios en los hábitos alimentarios, y a la actividad física".
Ahora bien, también recuerda que se estima que los genes influyen en la mayoría de personas entre el 40 y el 70% de las diferencias en el riesgo de obesidad, lo que no significa que el 40-70% de los casos de obesidad sean por genética: "Quiere decir que gran parte de las diferencias del riesgo de obesidad se atribuyen a esas variaciones genéticas, aunque en la obesidad severa la influencia sí que es mayor".
Así, insiste en que las principales causas de la obesidad no deben atribuirse a la genética, aunque ésta sí influye, pero como causa principal lo relaciona con el estilo de vida. "La obesidad es multifactorial", recordando las causas antes comentadas.
¿HAY UNA OBESIDAD SALUDABLE?
En el libro también habla de una "obesidad saludable", que posee un 6% de la población, y que relaciona con los conocidos vulgarmente como 'fofisanos', pero a quienes alerta que no deben complacerse: "No hay grandes diferencias entre las personas con exceso de peso con un buen estilo de vida, de quienes siguen un buen estilo de vida sin tener sobrepeso".
Eso sí, advierte de que, a escala poblacional, las células adiposas generan sustancias peligrosas para la salud, algunas cancerosas, por lo que lanza este "mensaje especial para las personas con exceso de peso", ante un riesgo un poco mayor de desarrollar enfermedades crónicas o de morir prematuramente, un riesgo que será especialmente mayor en las personas con obesidad severa.
Con todo ello, le preguntamos a Julio Basulto por el tratamiento para la obesidad, subrayando que éste sigue siendo "mejorar el estilo de vida de las personas con obesidad", "el buque insignia del tratamiento", si bien reconoce que hay casos de obesidad severa, o de personas con comorbilidades asociadas a la obesidad, donde debe plantearse la cirugía bariátrica, "cuya efectivad se encuentra muy bien establecida", o los fármacos, sobre los que actualmente dice que pesan "serias dudas sobre su efectividad en el largo plazo, ante el demostrado efecto rebote y otros posibles riesgos no tan evaluados".