Archivo - Triste y preocupado retrato lateral de la mujer en casa en la oscuridad mirando fuera de la ventana. Mujer preocupada y solitaria sola en el interior. Concepto de fin de relación y emoción infructuosa. Señora tocando la cara - SIMONAPILOLLA/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 7 Ene. (EDIZIONES) -
El equilibrio emocional no es cuestión de fortaleza ni de carácter, sino del ritmo frenético en el que vivimos, y de cómo nuestro cerebro responde al estrés. El doctor en Medicina y jefe de Sección de Psiquiatría en el Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid Fernando Mora, explica por qué nos cuesta tanto mantenernos estables, cómo el cortisol altera nuestra salud mental sin que lo notemos, y qué pasos concretos permiten recuperar el control en un mundo que exige demasiado.
"La relación con uno mismo es fundamental para la salud emocional, ya que gestionar el estrés y nuestras propias emociones es necesario para mantener el equilibrio emocional", defiende el también autor de 'Haz que tu cerebro tome mejores decisiones' (Zenith).
Le preguntamos durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus por qué a veces nos cuesta tanto mantenernos dentro de un equilibrio emocional en nuestro día a día, y defiende que no tiene que ver con ser más fuertes o más débiles, sino con el momento social que nos ha tocado vivir: "Tenemos que ser personas de éxito, madres y padres ejemplares, excelentes trabajadores, buenos amigos, deportistas: Debemos cumplir con los estándares sociales, incluso a nivel físico y estético, y todo esto manteniendo la capacidad de desconectar y de pasarlo bien. Es una sociedad con exigencias 360".
Así, sostiene que todas estas exigencias unidas a los estímulos tecnológicos constantes hacen que en nuestra vida cotidiana surjan un gran número de problemas que nos generan estrés y que pueden desequilibrar nuestra salud emocional.
Además, el doctor Fernando Mora (@doctormora_), vincula en su libro la toma de decisiones con nuestro equilibrio emocional, señalando que las decisiones que tomamos son fundamentales a la hora de afrontar todos estos problemas y desafíos del día a día y, por tanto, de mantener ese equilibrio emocional.
"Cuando nuestras decisiones nos llevan a afrontarlos de forma desadaptativa, es decir, tomando decisiones que no nos ayudan a resolverlos. Por ejemplo, siendo catastrofistas o actuando desde la impulsividad, nuestra salud emocional se resiente: aumenta la sensación de descontrol, el estrés crónico, y se tambalea nuestro equilibrio emocional", afirma.
Sin embargo, subraya que cuando activamos estrategias de afrontamiento adaptativas, es decir, cuando nuestras decisiones nos llevan a tomar el control, identificamos bien los problemas y decidimos las soluciones de manera consciente. "No sólo vamos a conseguir resolver mejor los problemas mejor, sino que vamos a reducir el estrés y a recuperar el equilibrio emocional", apunta.
EL ESTRÉS CRÓNICO, EL ENEMIGO SILENCIOSO
A su vez, este especialista alerta de que el estrés crónico influye totalmente en nuestra estabilidad emocional. Recuerda el doctor Mora que el estrés en sí es una respuesta positiva de nuestro cuerpo ante situaciones que tenemos que resolver. "Si, por ejemplo, sentimos que alguien nos va a atacar, se nos acelera el pulso y la respiración, se tensan nuestros músculos, y se activa nuestra mente. Esto es el estrés, esa respuesta normal de nuestro cuerpo para afrontar esa situación. Para hacer esto nuestro cuerpo utiliza una hormona de la que todos hemos oído hablar: el cortisol", detalla.
Así, y ante una situación de estrés, el organismo libera cortisol, encargado de poner en marcha y de regular la respuesta de nuestro cuerpo. "El problema lo tenemos cuando esa activación se mantiene en el tiempo, es decir, cuando el estrés se vuelve crónico y los niveles de cortisol se mantienen elevados de forma prolongada", advierte.
Mantiene en consecuencia que lo normal después de una situación como la anterior en la que alguien nos iba a atacar es que, una vez pasado el peligro, el cortisol baje y todo vuelva a la normalidad. "Pero si en nuestro día a día, los problemas en el trabajo, las dificultades en las relaciones personales o las exigencias de la sociedad nos tienen todo el día estresado, nuestro cortisol no va a bajar. Y será entonces cuando tendrá consecuencias negativas tanto a nivel físico, como emocional", destaca este psiquiatra.
Por eso, insiste en que tenemos que tratar de mantener el estrés crónico a raya, puesto que tener el cortisol elevado de forma crónica tiene consecuencias para nuestro organismo en general, y para nuestro cerebro y nuestras emociones en particular.
A nivel físico, indica que es una hormona que aumenta los niveles de glucosa en sangre, afecta a la mineralización de los huesos, ralentiza la digestión, y reduce la inmunidad. "Por eso el exceso de cortisol puede producir aumento de peso, dolores musculares, aumento del riesgo cardiovascular, o problemas digestivos. Y a nivel cerebral, el cortisol elevado puede ser tóxico para algunas estructuras responsables regulación de las emociones como el hipocampo, que controla el funcionamiento de la noradrenalina, la serotonina y la dopamina, que son los principales neurotransmisores responsables del equilibrio emocional", resalta.
En el largo plazo, según prosigue, esto va a hacer que nos sintamos agotados emocionalmente y que no seamos capaces de gestionar adecuadamente el estrés, es decir, que el malestar emocional se va a instaurar en nuestra vida.
LA VIDA FÁCIL: ¿UNA FORMA DE ENCONTRAR EL EQUILIBRIO?
En este contexto, pedimos a este experto en salud mental si lo que realmente entonces necesitamos en nuestro día a día es ponernos la vida fácil, simplificárnosla: "Desde luego, cuando reducimos los problemas y simplificamos ciertas áreas de nuestra vida, todo se vuelve más fácil, y eso contribuye a nuestro equilibrio emocional".
Sin embargo, tal y como avisa Fernando Mora, la vida nunca va a estar libre de desafíos y siempre habrá situaciones que nos exijan adaptarnos, tomar decisiones, y reajustar el rumbo. "Forma parte de nuestra naturaleza y de nuestras necesidades. (...) Por eso, más que aspirar a que la vida sea siempre fácil -que también- , lo importante es aprender a tomar buenas decisiones que nos permitan minimizar el impacto de los problemas. Cuando contamos con una metodología clara para tomar decisiones, somos capaces de afrontar los retos con estrategia, de reducir el impacto del estrés, y de mantener el equilibrio incluso en los momentos difíciles", aclara.
Considera con ello que para gozar de equilibrio emocional no se trata de tener una vida sin problemas, sino de tomar decisiones conscientes y sostenibles que nos permitan gestionarlos bien y para ello, subraya que hay dos aspectos fundamentales que no podemos olvidar: cuidar de nosotros mismos y de nuestras relaciones sociales. "Cuidar el descanso, la alimentación, la actividad física, y reservar momentos para nosotros mismos activa la liberación de endorfinas, que son las hormonas del bienestar y ayudan a reequilibrar nuestra química cerebral. Son pequeñas acciones, pero tienen un enorme impacto sobre nuestra salud emocional", agrega.
Sobre las relaciones sociales de calidad recuerda el jefe de Sección de Psiquiatría en el Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid que el contacto humano, el afecto, y los vínculos sinceros favorecen la liberación de oxitocina, "la hormona social o de los abrazos" que potencia también los efectos positivos de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina.
En resumen, defiende que el equilibrio emocional no depende sólo de eliminar el estrés, sino de tomar decisiones que nos acerquen a una vida más saludable, más consciente, y más coherente con lo que realmente necesitamos.