Otro beneficio de las ostras: una prometedora solución accesible, eficaz y sostenible contra la inflamación intestinal

Ostra adulta (de tamaño comercial) de cultivo tradicional en la laguna de Goro (Sacca di Goro), en Italia.
Ostra adulta (de tamaño comercial) de cultivo tradicional en la laguna de Goro (Sacca di Goro), en Italia. - GIULIA TRINCHERA
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Publicado: domingo, 12 julio 2026 9:14

   MADRID, 12 Jul. (EUROPA PRESS) -

   El extracto de carne de ostra, fácilmente disponible y sostenible, puede tener potentes efectos antiinflamatorios en las células intestinales humanas, según un nuevo estudio de la Universidad de Ferrara (Italia) presentado en la conferencia de la Sociedad de Biología Experimental celebrada en Florencia.

   Las ostras del Pacífico ('Carssostrea gigas') son el molusco bivalvo de agua salada más cultivado del mundo, conocido por su alto valor nutricional y sus compuestos bioactivos que promueven efectos antimicrobianos, antioxidantes y anticancerígenos. Más recientemente, algunos estudios han sugerido que también pueden suprimir la inflamación en los glóbulos blancos de los ratones.

   Esta investigación destaca cómo la carne de ostra deshidratada podría convertirse en un suplemento dietético natural, ambientalmente sostenible y de fácil acceso para aliviar la inflamación intestinal en humanos.

   "La identificación de sustancias bioactivas de origen natural con propiedades antiinflamatorias representa una estrategia terapéutica y preventiva prometedora para el manejo de las enfermedades inflamatorias crónicas y sus comorbilidades sistémicas", afirma Giulia Trinchera, estudiante de doctorado en la Universidad de Ferrara.

   La inflamación crónica es un factor subyacente en muchas enfermedades, como el cáncer, la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y la enfermedad inflamatoria intestinal. Puede ser causada por alteraciones en la permeabilidad de la barrera epitelial intestinal, conocidas como intestino permeable, que permiten que bacterias y toxinas del intestino entren en el torrente sanguíneo. La dieta desempeña un papel fundamental en el control de la inflamación al mantener esta barrera epitelial.

   Para evaluar las propiedades antiinflamatorias de la carne de ostra, el equipo realizó un análisis nutricional exhaustivo del tejido blando de la ostra para determinar su composición, incluyendo proteínas, lípidos, minerales, polifenoles y carotenoides.

   Posteriormente, extrajeron la carne desecada y probaron sus efectos en células epiteliales intestinales humanas tratadas con TNF-alfa, una importante molécula proinflamatoria. Estos efectos se midieron mediante una serie de métodos complementarios que analizaron las características genéticas, inmunológicas y físicas de las células.

   El equipo descubrió que el extracto de ostra interrumpía eficazmente la activación de las vías de señalización NF-kB, lo que prevenía la inflamación epitelial en las células intestinales. Asimismo, hallaron que el extracto de ostra reducía la expresión de COX-2, una enzima clave en la respuesta inflamatoria.

   En conjunto, estos efectos protegieron la integridad de la barrera intestinal y restablecieron los niveles normales de permeabilidad, incluso en presencia de estímulos inflamatorios. Estos efectos protectores sobre la barrera intestinal se confirmaron mediante microscopía electrónica.

   "Hasta donde sabemos, esta es la primera vez que se demuestra que el tejido de ostra ejerce efectos antiinflamatorios en las células intestinales --explica Trinchera--. Nuestro principal hallazgo destaca cómo el extracto de ostra, en concentraciones no tóxicas para las células, fue capaz de reducir significativamente la inflamación intestinal inducida por TNF-alfa".

   Una de las principales ventajas de utilizar este extracto es que las ostras ya se consumen en todo el mundo, y el extracto de tejido completo de ostra desarrollado por el equipo se puede obtener de la carne sin necesidad de purificación, lo que lo convierte en una opción sencilla, fácilmente disponible y rentable para la supresión de la inflamación.

   "Las ostras utilizadas en nuestros experimentos provienen de Sacca di Goro, en el delta del Po, una de las zonas de acuicultura más productivas de Italia --explica Trinchera--. Dado que cada año entre el 30 % y el 40 % de la producción de ostras en esa zona se desecha, nos preguntamos si este material "desecho" podría utilizarse como ingrediente nutracéutico con potencial antiinflamatorio, transformando así un problema ambiental y económico en una oportunidad".

   La autora del estudio subraya que, si bien estos resultados son prometedores, deben realizarse más experimentos y ensayos clínicos para confirmar los efectos, establecer dosis seguras e identificar con exactitud qué componentes bioactivos son responsables de la actividad antiinflamatoria.

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