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MADRID, 29 Sep. (EUROPA PRESS) -
Tener una fuerte predisposición genética a desarrollar diabetes tipo 2 no significa que todos los factores de riesgo estén fuera de nuestro control. Hay hábitos cotidianos que pueden modificar la exposición a algunos de los factores relacionados con la enfermedad.
Una nueva investigación de la Ciudad de Hong Kong (China), que se presenta en la reunión anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD, por sus siglas en inglés) en Milán, Italia, sugiere que seguir una dieta baja en alimentos ultraprocesados y hacer ejercicio puede reducir el riesgo de padecer diabetes tipo 2, incluso en personas con una fuerte predisposición genética a esta enfermedad.
El análisis de datos de decenas de miles de personas en el Reino Unido reveló que quienes seguían una dieta baja en alimentos procesados y realizaban actividad física moderada o vigorosa de forma regular tenían hasta un 70% menos de probabilidades de desarrollar la enfermedad. En aquellas personas con una fuerte predisposición genética, la combinación de dieta y ejercicio redujo a la mitad el riesgo de padecer diabetes tipo 2.
"La diabetes tipo 2 es causada por una combinación de la susceptibilidad genética de una persona y su estilo de vida", apunta Wenxin Xu, de la Universidad de la Ciudad de Hong Kong, quien dirigió la investigación. "En lo que respecta al estilo de vida, consumir más alimentos ultraprocesados se asocia con un mayor riesgo, mientras que la actividad física es un factor protector", agrega.
Sin embargo, no ha quedado claro si una menor ingesta de ultraprocesados reduce la susceptibilidad genética. Tampoco sabemos si el ejercicio ayuda a contrarrestar el impacto de los ultraprocesados. "Es importante averiguarlo porque, a diferencia de la susceptibilidad genética, la dieta y la actividad física se pueden modificar; son cosas que las personas pueden cambiar", mantiene el autor.
Para obtener más información los investigadores examinaron datos de 56.964 adultos del estudio UK Biobank (edad promedio 69,5 años, 42,3% hombres). Los cuestionarios detallados proporcionaron información sobre la ingesta de ultraprocesador al inicio del estudio, según lo define el sistema Nova 1. La cantidad de actividad física moderada a vigorosa (AFMV) se calculó a partir de los monitores de actividad usados en la muñeca durante una semana. La AFMV es el ejercicio que aumenta la frecuencia cardíaca y respiratoria.
Algunos ejemplos son caminar a paso ligero, andar en bicicleta, hacer senderismo y pasear al perro. También se incluyen deportes, tareas domésticas y trabajos de jardinería que requieren un esfuerzo físico sostenido. La susceptibilidad genética a la diabetes tipo 2 se estimó a partir de datos genéticos.
CUANTOS MÁS ULTRAPROCESADOS, MAYOR RIESGO DE DIABETES TIPO 2
Durante un período de seguimiento promedio de 7,8 años, 926 de los participantes desarrollaron diabetes tipo 2. Como era de esperar, el consumo de más alimentos ultraprocesados se asoció con un mayor riesgo de padecer la enfermedad, mientras que la actividad física moderada a vigorosa (AFMV) se asoció con un menor riesgo.
El riesgo de diabetes tipo 2 aumentó en consonancia con la ingesta de ultraprocesados. Cada 10% (en peso) de la dieta de una persona compuesta por ultraprocesados incrementó su riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en un 7%. Por otro lado, los participantes que cumplieron con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de realizar al menos 150 minutos de actividad física a la semana tuvieron un 39% menos de probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2 que aquellos que se ejercitaban menos.
Análisis posteriores indicaron que tanto una menor ingesta de alimentos ultraprocesados como la actividad física moderada a vigorosa compensan parcialmente la susceptibilidad genética a la diabetes tipo 2.
En aquellos cuyos genes los predisponen a un alto riesgo de diabetes tipo 2, una baja ingesta de alimentos ultraprocesados (aproximadamente el 11% o menos de la ingesta total de alimentos en peso provenía de estos alimentos) se asoció con una probabilidad un 35% menor de padecer la enfermedad. Cumplir con las recomendaciones de actividad física moderada a vigorosa se asoció con un riesgo un 33% menor de diabetes tipo 2.
Los investigadores también descubrieron que el ejercicio parece reducir el impacto de los alimentos ultraprocesados, incluso en personas con una fuerte predisposición genética a la diabetes tipo 2. En los participantes con un alto consumo de alimentos ultraprocesados (aproximadamente el 33% o más de la ingesta total de alimentos en peso provenía de alimentos ultraprocesados), cumplir con las recomendaciones de la OMS para la actividad física moderada a vigorosa se asoció con un riesgo un 31% menor de desarrollar diabetes tipo 2 en personas con un alto riesgo genético, un 57% en personas con un riesgo genético intermedio y un 58% en personas con un bajo riesgo genético.
La combinación de una menor ingesta de ultraprocesados y ejercicio se asoció con una protección aún mayor contra la enfermedad. Se relacionó con una reducción del 49% en el riesgo de diabetes tipo 2 en aquellos cuyos genes los hacían altamente susceptibles a la diabetes tipo 2, una reducción del 70% en aquellos con una susceptibilidad genética intermedia y una reducción del 59% en aquellos con una baja susceptibilidad genética.
Esto subraya la importancia de considerar los cambios en el estilo de vida de forma integral, en lugar de hacerlo de forma aislada, afirman los autores. Reconocen que los hallazgos son observacionales y, por lo tanto, no pueden demostrar una relación de causa y efecto. Sin embargo, coinciden con las recomendaciones actuales de llevar una dieta más saludable y mantenerse físicamente activo para prevenir o retrasar la aparición de la diabetes tipo 2.