Archivo - Experto señala que menor resistencia en acciones antes realizadas con normalidad puede ser motivo de revisión en mayores - RENATA HAMUDA/ISTOCK - Archivo
MADRID 9 Oct. (EUROPA PRESS) -
El jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela de Madrid, el doctor José Zamorano, ha señalado que "la pérdida de resistencia ante actividades que antes se realizaban con normalidad puede ser una señal relevante, especialmente cuando aparece de forma progresiva", por lo que en ese caso "conviene revisar la salud cardiovascular de las personas mayores".
"Durante un esfuerzo, el organismo necesita aumentar el aporte de sangre y oxígeno a los tejidos", ha explicado, para añadir que "cuando existe una alteración cardiovascular, ese margen de respuesta se reduce en algunos casos y la persona nota antes el cansancio, la falta de aire o la necesidad de detenerse". "Lo relevante es observar si ese límite ha cambiado respecto a semanas o meses anteriores", ha declarado.
De este modo, Zamorano ha concretado que la tolerancia al esfuerzo aporta información relevante sobre la evolución funcional de una persona mayor. No obstante, la disminución de ella no es específica de una enfermedad cardiaca y puede deberse también a causas respiratorias, anemia, efectos de la medicación u otras comorbilidades frecuentes en mayores.
Por ello, ha sostenido que "el contexto clínico resulta esencial". "En la insuficiencia cardiaca, por ejemplo, deben alertar la disnea de esfuerzo progresiva, el cansancio desproporcionado, la hinchazón de piernas o tobillos, la necesidad de dormir incorporado o la aparición de falta de aire al tumbarse, especialmente si suponen un cambio respecto a la situación basal", ha declarado.
RECOMENDACIONES
Con todo, el especialista ha mostrado una serie de recomendaciones, como tomar como referencia la actividad habitual, y es que conviene observar si una acción conocida exige ahora más descansos; fijarse en cómo aparece la falta de aire, ya que merece consulta cuando surge con esfuerzos que hasta hace poco se toleraban bien; y observar señales asociadas, como la hinchazón recurrente de tobillos o piernas.
Además, es necesario mantener el seguimiento de los factores de riesgo, por lo que aboga por controlar periódicamente la presión arterial, la diabetes, el colesterol, la función renal, el peso y la adherencia al tratamiento; e identificar cuándo se necesita atención urgente.
En este sentido, ha citado como signos de alarma el dolor u opresión torácica que dura varios minutos o se acompaña de sudoración, náuseas, mareo o irradiación a brazo, espalda, cuello o mandíbula; la dificultad respiratoria intensa o de aparición brusca; el desmayo; la confusión aguda; las palpitaciones mantenidas con mal estado general; o una hinchazón rápida de piernas asociada a aumento de falta de aire.
"Preservar la autonomía también exige entender por qué una persona ha dejado de hacer algo que formaba parte de su rutina", ha sostenido, por su parte, la directora Médica de Sanitas Mayores, la doctora Miriam Piqueras, que ha concluido afirmando que "cuando el cansancio empieza a cambiar sus recorridos, sus tiempos o su necesidad de ayuda, conviene estudiar qué hay detrás antes de incorporarlo a la idea de que 'son los años'".