Archivo - Imagen de recurso de una persona mayor. - JACOB WACKERHAUSEN/ ISTOCK - Archivo
MADRID 28 Ago. (EUROPA PRESS) -
La directora médica de Sanitas Mayores, Miriam Piqueras, ha advertido de que una dieta basada únicamente en verduras, frutas o caldos fríos puede resultar insuficiente para las personas mayores si no incorpora fuentes de proteínas de calidad.
Durante el verano, muchas personas mayores reducen el apetito y tienden a elegir comidas frías, rápidas y muy ligeras como el gazpacho, la fruta o las ensaladas. Según la experta, a pesar de que estas son opciones saludables e hidratantes, pueden dejar fuera nutrientes esenciales si se convierten en la base casi exclusiva de la alimentación diaria.
Este cambio en la dieta suele asociarse a una alimentación fresca y aparentemente equilibrada. Sin embargo, en la población mayor, mantener un aporte adecuado de proteínas es clave para conservar la masa muscular, la fuerza y la capacidad funcional. De lo contrario, la pérdida progresiva de músculo acaba afectando tanto a la movilidad como a la recuperación ante una enfermedad o un ingreso hospitalario.
"Es frecuente que las personas mayores coman menos porque el calor reduce el apetito o porque les resultan más apetecibles platos fríos. El problema aparece cuando esa ligereza desplaza alimentos necesarios para mantener la fuerza. Por lo tanto, no se trata de comer más cantidad, sino de asegurar que cada comida tenga suficiente valor nutricional", ha explicado Piqueras.
En este sentido, la proteína es fundamental porque, además de intervenir en el mantenimiento del tejido muscular, participa en la reparación celular y el correcto funcionamiento del sistema inmunitario.
"El gazpacho, las ensaladas o la fruta son buenos aliados frente a las altas temperaturas, pero necesitan compañía. Se puede enriquecer una comida fría con huevo cocido, pescado azul, pollo, legumbres, queso fresco, yogur natural o frutos secos triturados, según la tolerancia de cada persona. Son gestos sencillos que ayudan a que el plato sea fresco al mismo tiempo que completo", añade Nuria Cañas, nutricionista de Blua de Sanitas.
ADAPTAR LAS TEXTURAS Y APROVECHAR EL DESAYUNO
Ante esta situación, los expertos de Sanitas Mayores recomiendan una serie de pautas con el objetivo de cuidar el aporte proteico durante los meses de calor. Así, aconsejan adaptar las texturas de las comidas. Cuando existen dificultades para masticar o tragar, una buena opción pueden ser los purés, pescados blandos, huevos revueltos, lácteos o legumbres trituradas para facilitar la ingesta sin perder calidad nutricional.
Además, recomiendan aprovechar el desayuno, ya que, en muchas ocasiones, la población mayor come menos al final del día. Asimismo, es conveniente apostar por raciones pequeñas, pero más nutritivas. Por ejemplo, una ensalada pequeña puede completarse con bonito, garbanzos o pollo desmenuzado; o un plato de fruta acompañarse de unas almendras molidas o cremas de frutos secos 100%.
También se debe evitar que la fruta sea siempre la cena. Los expertos subrayan que es una buena opción como postre o merienda, pero si sustituye de forma habitual a una comida completa desplaza proteínas necesarias para mantener fuerza y funcionalidad.
"Señales como menor fuerza al levantarse, cansancio persistente, pérdida de peso involuntaria o menor estabilidad al caminar indican que la alimentación no está cubriendo las necesidades reales de la persona. En este punto, conviene consultar con un profesional, ya sea de manera presencial o a través de videoconsulta, puesto que a veces basta con pequeños ajustes, pero deben hacerse a tiempo y adaptados a la situación clínica de cada persona", concluye la nutricionista de Blua de Sanitas.