Cocinar en casa una vez por semana: el hábito sencillo que podría proteger un 30% del riesgo de demencia

Archivo - Mujer mayor cocinando.
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Publicado: viernes, 3 abril 2026 8:29

    MADRID, 3 Abr. (EUROPA PRESS) -

    Con el envejecimiento acelerado de la población, los casos de demencia no dejan de crecer y se preparan para convertirse en una de las grandes presiones del sistema sanitario. En la última década la investigación se ha volcado en un mensaje clave: parte de ese riesgo es modificable, y lo que hacemos en el día a día —cómo nos movemos, qué comemos, cómo nos relacionamos— puede marcar una diferencia real en cómo envejece el cerebro.

    La cocina casera encaja de lleno en ese foco sobre el estilo de vida: no solo influye en lo que termina en el plato, sino también en cuánto nos levantamos de la silla y cuánto se “activa” la cabeza al planificar un menú, hacer la compra o seguir una receta. Cocinar más en casa se ha relacionado con dietas más ricas en frutas y verduras, menos ultraprocesados y una mejor calidad global de la alimentación.

    En las últimas décadas, la gente ha recurrido cada vez más a los restaurantes, la comida para llevar y los alimentos congelados en lugar de cocinar sus propias comidas en casa, señalan los investigadores japoneses. Pero para las personas mayores, la preparación de las comidas no solo es una fuente importante de actividad física, sino también de estímulo cognitivo.

CUANDO ENCENDER LOS FOGONES, UN 'ESCUDO' PARA EL CEREBRO

    Tal y como se publica en la revista 'Journal of Epidemiology & Community Health', este riesgo puede ser un 70 por ciento menor en cocineros principiantes de mayor edad con pocas habilidades culinarias; y hasta un 30 por ciento en las personas mayores que preparan comida casera al menos una vez por semana, según señala el estudio del Instituto de Ciencias de Tokio (Japón).

    Los investigadores querían averiguar si la frecuencia con la que se cocina en casa podría estar relacionada con la incidencia de demencia y si esto podría depender del nivel de habilidades culinarias. Para ello, se basaron en 10.978 participantes, de al menos 65 años, del Estudio de Evaluación Gerontológica de Japón, cuya salud cognitiva fue monitorizada durante 6 años, hasta 2022.

    Una quinta parte de los participantes tenía más de 80 años y la mitad eran mujeres. Un tercio tenía menos de 9 años de educación y el 40% tenía un ingreso anual inferior a 2 millones de yenes (12.500 dólares estadounidenses/10.745 euros). Más de la mitad estaban jubilados.

    Los participantes completaron cuestionarios sobre la frecuencia con la que cocinaban desde cero en casa, desde nunca hasta más de 5 veces por semana, así como sobre su nivel de competencia culinaria. Esta se evaluó en función de 7 habilidades, que abarcaban desde la capacidad o incapacidad para pelar frutas y verduras hasta la capacidad o incapacidad para preparar guisos.

EL EFECTO ES MAYOR EN QUIENES MENOS SABEN COCINAR

    Aproximadamente la mitad de los participantes cocinaba al menos cinco veces por semana, mientras que más de una cuarta parte no lo hacía. Las mujeres y quienes tenían experiencia en la cocina tendían a preparar más comidas en casa que los hombres y quienes no la tenían. Los casos de demencia se determinaron a partir de los datos del sistema público de seguros, que registra el deterioro cognitivo funcionalmente significativo que requiere cuidados.

    Durante el período de seguimiento, 1.195 personas desarrollaron demencia (incidencia acumulada del 11%); 870 fallecieron y otras 157 se mudaron antes de desarrollar demencia. El análisis de los datos mostró que una mayor frecuencia en la cocina se asociaba con un menor riesgo de demencia tanto en hombres como en mujeres, pero variaba según el grado de competencia culinaria. Cocinar desde cero al menos una vez por semana se asoció con un riesgo un 23% menor de demencia en hombres y un riesgo un 27% menor en mujeres que cocinar menos de una vez por semana.

    Y para aquellos con pocas habilidades culinarias, preparar una comida desde cero al menos una vez por semana se asoció con una reducción del 67% en el riesgo de demencia. Si bien un alto grado de competencia culinaria también se asoció con un menor riesgo de demencia, la frecuencia con la que se cocina no redujo aún más dicho riesgo.

    Estos hallazgos se mantuvieron incluso después de tener en cuenta factores potencialmente influyentes, como el estilo de vida, los ingresos familiares y los años de educación, y fueron independientes de otras actividades asociadas positivamente con la reserva cognitiva, como las manualidades, el voluntariado y la jardinería.

ESTE HÁBITO ENCAJA CON EL ENFOQUE DE ENVEJECIMIENTO ACTIVO

   Se trata de un estudio observacional, por lo que no se pueden extraer conclusiones definitivas sobre causa y efecto. Además, los casos de demencia leve no se habrían incluido en los datos del registro, y la clasificación de las habilidades culinarias podría no haber diferenciado entre quienes preparaban comidas sencillas por falta de gusto y quienes no sabían cocinar, destacan los investigadores.

    Los resultados podrían no ser aplicables de forma más generalizada, ya que los alimentos que se consumen y la forma en que se preparan varían de una cultura a otra, añaden. No obstante, "crear un entorno donde las personas mayores puedan cocinar sus propias comidas puede ser importante para la prevención de la demencia", concluyen.

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