Archivo - Imagen de recurso de una persona mayor. - JACOB WACKERHAUSEN/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 21 Oct. (EUROPA PRESS) -
El geriatra del Hospital Universitario Sanitas Virgen del Mar Carlos de la Fuente ha advertido de que el alta hospitalaria no implica necesariamente haber recuperado la capacidad funcional previa, especialmente en las personas mayores, para quienes el regreso a casa tras un ingreso prolongado supone una nueva etapa del proceso asistencial.
"En el hospital valoramos la evolución clínica, pero la vuelta a casa aporta otra información muy importante. Levantarse de una silla sin ayuda, caminar por la vivienda con seguridad o desenvolverse en el baño permiten observar cómo se está trasladando la mejoría clínica a la funcionalidad diaria. Si aparecen dificultades nuevas, conviene identificarlas pronto para valorar qué apoyo resulta necesario", ha indicado De la Fuente.
El experto ha resaltado que la recuperación de la actividad debe ser progresiva, individualizada y ajustada a la situación clínica, funcional y al riesgo de caídas.
Asimismo, ha subrayado que, siempre que sea posible, conviene seguir el plan de movilización o ejercicio indicado al alta y solicitar valoración profesional si existe inestabilidad, dolor, mareo, dificultad respiratoria o una pérdida funcional relevante.
Además, el entorno familiar tiene un papel relevante en la recuperación. La ayuda debe ajustarse a las capacidades, preferencias y seguridad de la persona: conviene favorecer que participe en las tareas que pueda realizar, con supervisión o apoyos cuando sean necesarios, evitando tanto la sobreprotección como la exposición a riesgos.
CLAVES PARA QUE LAS PERSONAS MAYORES RECUPEREN LA AUTONOMÍA
Por todo ello, la directora Médica de Sanitas Mayores, Miriam Piqueras, ha recomendado observar lo que ya vuelve a hacerse con autonomía. Así, más que comparar continuamente con la situación previa, resulta útil registrar avances en tareas concretas y detectar aquellas en las que todavía se necesita apoyo.
Piqueras también recomienda repartir el esfuerzo durante el día. Al principio, apunta, suele ser más llevadero alternar pequeños periodos de movimiento con momentos de descanso que intentar recuperar de golpe el ritmo anterior al ingreso.
Además, se debe seguir haciendo aquello que todavía es posible realizar con seguridad, como vestirse, moverse por casa o colaborar en alguna tarea cotidiana, ya que ayuda mantener la autonomía y evita dejar de utilizar capacidades que aún se conservan.
La especialista también aconseja comprobar, con el informe de alta y junto con los profesionales sanitarios, qué tratamientos se mantienen, se inician, cambian de dosis o se suspenden. En este punto, señala que no deben modificarse por iniciativa propia y conviene consultar si aparecen somnolencia, mareo, hipotensión, confusión u otros efectos que puedan aumentar el riesgo de caídas.
Por último, conviene observar en la vivienda la iluminación, los obstáculos, las alfombras, el acceso al baño, el calzado y la idoneidad de los apoyos disponibles. Mientras que se retomarán las salidas al exterior de manera progresiva.
"El seguimiento cobra especial importancia si aparecen nuevas limitaciones o se pierde capacidad para realizar actividades ya recuperadas. En estos casos, conviene revisar la situación clínica y funcional. La videoconsulta facilita además resolver determinadas dudas durante esta etapa y valorar si es necesario completar la atención de forma presencial", concluye De la Fuente.