Actualizado 25/03/2015 17:25 CET

IMO participa en un proyecto europeo para probar el primer fármaco eficaz para frenar el avance de la DMAE seca

MADRID, 25 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Instituto de Microcirugía Ocular (IMO) es uno de los 300 centros de investigación que forman parte del proyecto europeo promovido por Roche para evaluar la respuesta de los pacientes a un nuevo fármaco (Lampalizumab) para el tratamiento de la DMAE seca.

Se trata de la primera terapia que ha demostrado eficacia significativa, reduciendo la progresión de esta patología, y que llega a testarse en un ensayo clínico en fase III, la última antes de la comercialización.

"Lo que ahora pretendemos es confirmar los buenos resultados que se evidenciaron en la fase II, ralentizando la patología hasta en un 40 por ciento de un determinado grupo de pacientes", según ha informado el especialista del departamento de Retina y Vítreo de IMO, Anniken Burés.

En este sentido, la oftalmóloga ha asegurado que el nuevo fármaco es efectivo en estadios avanzados de la enfermedad y en personas con un perfil genético concreto. Este último dato pone de manifiesto que, a su juicio, la genética tiene mucho más peso en la DMAE del que se creía y, por ello, el futuro del tratamiento de esta y otras patologías retinianas pasa por el estudio genético de los pacientes y las terapias individualizadas según cada perfil.

ENSAYO 'BIOIMAGE', LIDERADO POR LA FUNDACIÓN IMO

En esta línea se desarrolla actualmente 'Bioimage', otro ensayo pionero liderado por la Fundación IMO para determinar si el genotipo (información contenida en el ADN) incide en la respuesta al tratamiento, en este caso, de la DMAE húmeda.

Y es que, mientras que el tratamiento de la DMAE húmeda se basa en evitar la proliferación de nuevos vasos sanguíneos anómalos que sangran y pierden líquido, Lampalizumab actúa inhibiendo las vías de inflamación que juegan un papel clave en la progresión de la DMAE seca.

Con ello, no se logra que la persona afectada gane visión, pero sí frenar el avance de la patología, cuya velocidad aumenta exponencialmente en las etapas más severas. El hecho de que los efectos de este tipo de DMAE no aparezcan de manera inmediata dificulta la fase de reclutamiento de pacientes en la que se encuentra en estos momentos el IMO para llevar a cabo el estudio, mediante la administración de inyecciones intravítreas del nuevo fármaco cada 4 o 6 semanas durante un periodo de 2 años.

"Los participantes en el ensayo han de ser conscientes de que no todos se beneficiarán del tratamiento, aunque este no debe ser el único objetivo. Lo que buscamos no es solo una mejora individual a corto plazo, sino colectiva a largo plazo, ya que concluir el estudio es el paso previo indispensable para que el fármaco pueda estar disponible y ayudar a otras personas con la enfermedad", ha apostillado Burés.

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