Publicado 21/09/2021 08:16CET

Breve guía para transportar y conservar las vacunas que se compran en la farmacia

Archivo - Las vacunas también pueden erradicar el cáncer: cómo un virus puede dar lugar a tumores.
Archivo - Las vacunas también pueden erradicar el cáncer: cómo un virus puede dar lugar a tumores. - ISTOCK - Archivo

   MADRID, 21 Sep. (EDIZIONES) -

   Hay veces en las que compramos vacunas y debemos guardarlas en casa hasta que nos toque la inyección. Es algo bastante frecuente especialmente en el caso de la edad pediátrica, donde algunas vacunas son recomendadas por nuestros pediatras y no están financiadas por la Seguridad Social.

   Por ello debemos comprarlas en las farmacias para que después sean los profesionales sanitarios los que las administren a nuestros hijos. Así, vamos a intentar resolver todas las dudas al respecto y aportar los principales consejos a seguir en estos casos.

   En primer lugar, debemos tener claro, según advierte la Asociación Española de Pediatría (AEP), que las vacunas son medicamentos que deben ser cuidadosamente transportados y conservados hasta que se apliquen: "Cualquier manipulación inadecuada puede ocasionar una pérdida de potencia y de eficacia vacunal".

   Además, entrevistamos en Infosalus a Joaquina Huarte Royo, farmacéutica comunitaria en Pamplona (Navarra), y miembro de la Comisión de Educación para la Salud de la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (SEFAC) quien subraya que, por encima de todo, "lo importante en estos casos es respetar la cadena de frio, y muy especialmente en verano".

   En el transporte de casa al centro si la distancia es corta, Huarte ve suficiente con llevar la vacuna en una bolsa corriente: "Si la distancia es larga se debe transportar en una bolsa isotérmica, y si la distancia lleva más de una hora con un acumulador de frío". Para evitar errores, además, la AEP recomienda adquirir solo la vacuna que corresponda administrar, no las dosis siguientes; es decir, de una en una.

CÓMO CONSERVARLAS EN CASA

¿Dónde colocarla al llegar a casa? La experta de la SEFAC indica que hay que guardarla inmediatamente en la nevera y siempre se recomienda colocarla en un estante central, no en la parte de atrás de la nevera pues podría congelarse, y nunca en la puerta, porque al abrirla se producen variaciones de temperatura que podrían perjudicarla.

   "Se recomienda colocarla en un estante central de la nevera, nunca en los de la puerta ni tampoco, por supuesto, en el congelador, ni en la parte de atrás de la nevera pues podría congelarse. Se abrirá la nevera lo menos posible o al menos se intentará mantener poco tiempo abierta. La temperatura en el interior del frigorífico debe estar siempre entre +2 y +8 ºC", agrega por su parte la Asociación Española de Pediatría.

   Eso sí, Joaquina Huarte defiende que lo ideal sería comprar la vacuna camino del centro donde se va a vacunar, justo antes de acudir a la cita, habiéndola reservado en la farmacia los días previos, aunque esto no siempre es posible.

   Por ello, cuando se acuda al centro para vacunar al niño, los pediatras sugieren que debe transportarse de la forma que se ha explicado anteriormente: "Si la distancia es corta es suficiente con llevar la vacuna en una bolsa corriente, evitando exponerla a fuentes de calor y luz".

   Además, alertan de que muchas vacunas se deterioran con la luz, por lo que es aconsejable siempre conservar la vacuna en su propia caja, sin extraerla hasta el momento de su administración.

   La AEP resalta también que la fecha de caducidad de los medicamentos aparece en su caja y muestra el mes y año finales de su periodo de validez: "Por ejemplo, una vacuna con caducidad prevista en mayo del año en curso, debe desecharse si alcanza el 1 de junio". En última instancia, la Asociación Española de Pediatría desaconseja firmemente la compra de vacunas por Internet.

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