El lado oscuro del blanqueamiento dental

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Foto: GETTY//BONNINSTUDIO
Actualizado: viernes, 18 septiembre 2015 11:03

   Aclarar el color de los dientes hacia tonalidades más blancas supone emplear productos capaces de eliminar el esmalte dental superficial mediante tratamientos con productos blanqueadores que suponen riesgos para los tejidos que rodean al diente e incluso a éste. Aunque no siempre es una cuestión estética, los principales riesgos en su aplicación proceden de este interés social creciente por lucir dientes cada vez más blancos.

    BLANQUEAMIENTO DENTAL

   Según explica a Infosalus Miguel López Andrade, vocal del comité ejecutivo del Consejo General de Dentistas de España, el blanqueamiento dental no es un tratamiento sencillo y la legislación europea y nacional exige que el peróxido de hidrógeno, del que derivan los productos blanqueadores, por encima del 0,1% de concentración sea sólo aplicado con la supervisión y control de un dentista ya que no toda persona puede pasar por una actuación dental de este tipo.

   Andrade advierte que los materiales de blanqueamiento pueden producir quemaduras en el tejido gingival e incluso derivar en la muerte del diente si alcanzan el tejido interior. No deben pasar por este tratamiento quienes padezcan de sensibilidad dental, problemas gingivales o patologías como la estomatitis u otros trastornos de la boca ya que pueden sufrir efectos secundarios de gravedad variable.

   Desde su perspectiva terapéutica el blanqueamiento dental trata las manchas derivadas de la toma de determinados medicamentos o de un exceso de flúor por el consumo de agua con niveles elevados de este componente que puede proporcionar a los dientes una coloración amarillenta o verdosa.

   En el caso de los medicamentos que tintan con manchas o líneas oscuras los dientes se trata sobre todo de la tetraciclina, un antibiótico derivado de la penicilina muy empleado hace décadas en los niños para tratar dolencias como otitis, anginas e incluso flemones. En la actualidad estos niños rondan los 40-50 años y sus dientes permanentes que se encontraban en formación resultaron dañados al recibir estos fármacos.

   Las personas afectadas por estas manchas dentales tienden a tapar sus dientes, no sonríen y si lo hacen suelen taparse con la mano la boca y sufren problemas psicológicos e incluso marginación por lo que el blanqueamiento dental supone una cuestión de salud.

   En su vertiente estética, el tratamiento se realiza en aquellas personas que desean tener los dientes más blancos, sin embargo, cada vez se detecta más un síndrome que se denomina 'blancorexia', más común entre personas jóvenes y personajes del ámbito de los medios audiovisuales, en el que la persona nunca ve sus dientes lo suficientemente blancos y pide sucesivos tratamientos para aclararlos aún más.

MÉTODOS DE BLANQUEAMIENTO DENTAL

   Existen dos técnicas basadas en los productos blanqueadores derivados del peróxido de hidrógeno según el sistema ambulatorio progresivo o bien el realizado en clínicas y más rápido.

BLANQUEAMIENTO DENTAL EN CASA

   En el método ambulatorio el paciente se traslada a la clínica dental donde se toman referencias y medidas para preparar unas férulas que el paciente debe colocarse tras poner en ellas una pequeña cantidad de blanqueador a lo largo de varias semanas y con visitas periódicas a la clínica para que el especialista supervise la evolución del tratamiento y si no se están produciendo daños.

BLANQUEAMIENTO EN CLÍNICA

   En el método realizado en las clínicas se acelera el proceso a través de mayores concentraciones de peróxido de hidrógeno, aunque sin superar el límite de la concentración del 6% que estipula la legislación, y aplicando luz LED, láser o ultravioleta a través de lámparas especiales, para lo que se coloca al paciente un protector gingival en la encía y se aplica el blanqueador diente por diente. Una sesión de este tipo de 40 minutos obtiene resultados similares al tratamiento ambulatorio realizado a lo largo de 3-4 semanas.

   El tratamiento blanqueador baja varios tonos el color pero con el tiempo los dientes vuelven a tomar progresivamente el tono inicial, lo que supone que habrá que repetir el proceso en el futuro. Además, el portavoz del colegio de dentistas señala que no todas las personas responden igual al tratamiento dadas las características dentales personales, lo que lleva a la necesidad de adaptar las dosis y sesiones.

LEGISLACIÓN CLARA Y TRATAMIENTOS SEGUROS

   La legislación sobre el uso del peróxido de hidrógeno es muy estricta y señala que en las proporciones que van del 0,1% al 1% estos productos no se deben ingerir por la posibilidad de daños en la faringe, no pueden emplearse por niños y su uso no debe ser por más de un mes seguido.

   En la proporción del 1% al 6% sólo lo pueden aplicar y distribuir odontólogos/estomatólogos y además se añade que no se deberían emplear por parte de consumidores habituales de alcohol o tabaco ya que al aumentar la porosidad del diente pueden ocasionar daños añadidos, no usarlo en mujeres embarazadas ni niños ni tras un tratamiento dental como empastes o si existen lesiones en la encía.

   El doctor López Andrade advierte a quienes estén pensando en la posibilidad de blanquear sus dientes que deben huir de los centros de estética donde ofertan tratamientos de este tipo ya que por encima de la proporción del 0,1% de peróxido de hidrógeno necesaria para que se aclaren los dientes sólo lo pueden emplear los dentistas.

   Además, en lo que se refiere a la posibilidad de que ofrezcan productos blanqueadores el consumidor, éste siempre debe exigir el etiquetado donde debe especificar la concentración de estos productos blanqueadores y vincularse a la legislación vigente y siempre debe ser aplicado por un dentista y bajo su supervisión. "Se debe desconfiar siempre de un producto sin etiquetar porque puede ocasionar graves daños permanentes en los dientes e incluso la pérdida de alguno de ellos", señala el portavoz del consejo de dentistas.

   Quien se somete a estos blanqueamientos dentales ha de tener también en cuenta que debe evitar el consumo de alimentos que puedan producir la tinción de los dientes como el vino tinto, el café y algunas verduras con capacidad para manchar elementos blancos, así como el tabaco y si se mantienen estos hábitos al menos espaciar lo más posible su práctica tras una sesión de blanqueamiento dental.

   El blanqueamiento dental ocasiona un aumento de la sensibilidad dental al causar una abrasión que elimina una pequeña parte del diente, de ahí que determinados compuestos blanqueadores incorporen materiales para contrarrestar este aumento de la sensibilidad.