Publicado 20/07/2022 19:19

Los aerosoles nasales serán "esenciales" para combatir las variantes

Archivo - Variante ómicron.
Archivo - Variante ómicron. - NOPPARIT/ISTOCK - Archivo

MADRID, 20 Jul. (EUROPA PRESS) -

Las vacunas contra la COVID-19, que mantienen a la mayoría de la población libre de enfermedades graves, "no serán suficientes para detener la propagación del virus y sus variantes", según indica una nueva investigación de la Universidad de Virginia (Estados Unidos).

"Nuestros datos sugieren que una estrategia de refuerzo de la vacuna intranasal será fundamental para proteger a las personas contra las variantes emergentes que son motivo de preocupación", explica Jie Sun, líder del trabajo, que se ha publicado en la revista científica 'Science Immunology'.

La investigación de Sun y sus colegas documenta por completo y por primera vez el bajo rendimiento de la respuesta inmunitaria en las vías respiratorias de las personas vacunadas contra la COVID-19 en comparación con las que tienen una infección natural.

Las principales vacunas son las de ARNm porque se inspiran en el ácido ribonucleico mensajero, el sistema de transmisión que facilita la replicación biológica. Pero el ARNm de las vacunas no procede de un virus vivo.

En su lugar, la molécula se sintetiza en un laboratorio para que se parezca a un invasor, lo suficiente como para que el cuerpo pueda reconocer al auténtico en el futuro. Sin embargo, con estas vacunas, "el mensaje" parece limitarse en gran medida a la sangre.

Según el estudio, la sangre se ve fuertemente reforzada por la vacuna, mientras que las mucosas experimentan una respuesta de anticuerpos neutralizantes moderada o escasa.

"La variante ómicron escapó casi por completo a la neutralización por parte de los anticuerpos de las mucosas en los individuos que recibieron vacunas de ARNm y en los individuos previamente infectados. Nuestros datos mostraron que la vacunación con ARNm tampoco indujo suficiente inmunidad celular residente en los tejidos de las vías respiratorias, otro brazo de nuestro sistema inmunitario para impedir la entrada del virus en nuestro organismo", detalla Sun.

Los investigadores descubrieron que sólo los cuerpos de los pacientes no vacunados que estaban gravemente enfermos presentaron una vigorosa lucha contra el virus tanto en sus vías respiratorias como en su torrente sanguíneo, una forma poco ideal de lograr un frente unido.

Sin embargo, un componente separado de la nueva investigación proporciona la esperanza de que las vacunas pronto proporcionarán una cobertura completa.

Los ratones a los que se les administró una vacuna por vía nasal procedente del adenovirus, un pariente de la familia de los virus del resfriado que expresa la proteína de la espiga que se encuentra en el COVID-19, demostraron "sólidas respuestas de anticuerpos neutralizantes" en combinación con inyecciones de vacunas de ARNm.

"La vacuna nasal proporciona un refuerzo de antígeno en la mucosa a la memoria preexistente de células T y B que dirigen la respuesta inmunitaria, lo que da lugar a una mayor inmunidad celular y humoral", explica Sun.

El aumento se encontró no sólo en los bronquios de los pulmones, sino también como una mejora respecto a la respuesta normal de la vacuna en el torrente sanguíneo. Y la respuesta fue "eficaz tanto contra el virus ancestral como contra la variante omicrónica", detalla.

La investigación valida aún más la sospecha de los científicos de que se puede desarrollar una mayor inmunidad contra el coronavirus empezando por el lugar donde el virus echa raíces por primera vez, las membranas mucosas de la nariz, lo que quizá lo detenga en frío.

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