Archivo - Aceite y limón. - O_LYPA/ISTOCK - Archivo
MADRID, 27 Ago. (EDIZIONES) -
¿Cómo puedo expulsar las piedras de la vesícula? Es una pregunta que puede llevar a muchas personas a buscar en Internet dietas depurativas, limpiezas hepáticas o remedios caseros a base de aceite de oliva, de limón, y de sales de magnesio, como actualmente circula por las redes sociales.
El problema es que estas prácticas no consiguen eliminar los cálculos biliares y, en determinadas circunstancias, pueden incluso resultar peligrosas. Entonces, ¿qué opciones existen realmente? El doctor Ángel Cuadrado García, especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo y coordinador de la Unidad de Cirugía Hepatobiliopancreática del Hospital Universitario Infanta Sofía (San Sebastián de los Reyes, Comunidad de Madrid), explica qué tratamientos pueden utilizarse para los cálculos biliares, en qué casos puede recurrirse a un medicamento para intentar disolverlos, y por qué las conocidas como ‘limpiezas hepáticas’ no hacen desaparecer las piedras.
“Circulan por Internet las llamadas dietas depurativas o limpiezas hepáticas. Consisten en una dieta que incluye aceite de oliva, zumo de limón, y sales de magnesio, con la promesa de expulsar las piedras. Al día siguiente el paciente ve unas bolas verdosas en el inodoro y cree que ha funcionado. No ha funcionado. Eso son jabones, saponificaciones que se forman en el propio intestino al mezclar la grasa con el limón”, reseña a Europa Press Salud Infosalus el doctor Ángel Cuadrado García, especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo y coordinador de la Unidad de Cirugía Hepatobiliopancreática del Hospital Universitario Infanta Sofía (San Sebastián de los Reyes, Comunidad de Madrid).
Es más, indica que se ha hecho un estudio que las analizaba y en el que se ha visto que éstas no contienen ni colesterol, ni bilirrubina. “Las piedras siguen exactamente donde estaban. Y he tenido que ingresar a pacientes con una pancreatitis después de intentarlo”, avisa este experto.
LAS PIEDRAS EN LA VESÍCULA SON FRECUENTES
Así, insiste en que tener piedras en la vesícula no significa, por sí solo, tener una enfermedad grave, sino que se trata de un hallazgo muy frecuente, que muchas veces se encuentra por casualidad y si a una persona se las encuentran por casualidad y no ha notado nunca nada, lo más probable, y con mucha diferencia, es que no le den problemas nunca. “Puede hacer vida normal, comer con algo de cuidado evitando las grasas y olvidarse del asunto. Lo único que le pediría es que cuide el peso y que huya de las dietas milagro, porque adelgazar de forma descontrolada también es una manera de fabricar piedras”, resalta este especialista y profesor asociado de la Universidad Europea de Madrid.
Eso sí, si un día aparece ese dolor debajo de las costillas derechas que dura horas y que no se pasa con nada, entonces afirma que el paciente debe consultar y plantearse una intervención quirúrgica, a día de hoy el principal tratamiento para las piedras en la vesícula, a través de laparoscopia sigue. “El buen momento para operarse es cuando uno está bien, no cuando llega a urgencias con fiebre a las cuatro de la mañana”, advierte.
Sí recuerda este doctor que hay un fármaco, el ácido ursodesoxicólico, que es capaz de disolver las piedras, pero asegura que sólo sirve para un grupo muy reducido de pacientes: “Los que tienen cálculos de colesterol, pequeños, sin calcio, y con una vesícula que todavía funcione. Hay que tomarlo uno o dos años y, cuando se retira, las piedras vuelven en más de la mitad de los casos”, advierte.
Según indica esto sería “lógico” puesto que se han quitado las piedras, pero se ha dejado la fábrica. “Sin embargo, el ácido ursodeoxicólico oral puede ayudar a prevenir la formación de cálculos en pacientes con obesidad mórbida que están perdiendo peso rápidamente después de cirugía bariátrica mientras están en una dieta muy baja en calorías, o mediante el uso de agonistas del receptor de glucagón-péptido-1 similar al glucagón (GLP-1)”, agrega.
Eso no significa, según prosigue, que no tengamos otras herramientas: “En un paciente muy frágil o muy grave podemos poner un drenaje en la vesícula guiado por radiología para disminuir la inflamación y operar más adelante, o sacar por endoscopia las piedras que se han ido al conducto. Pero son apoyos, no sustitutos”.
Sobre la operación en sí, este experto hace hincapié en que la intervención para nada se parece a la de hace tres décadas y actualmente, como hemos mencionado, se realiza a través de tres o cuatro incisiones de pocos milímetros. “La mayoría de los pacientes se marchan a casa en menos de 24 horas, y en una o dos semanas hacen vida normal. Además, se vive perfectamente sin vesícula. Algunas personas notan en las primeras semanas que toleran algo peor una comida muy grasa, pero en la may