Cambios de comportamiento

La depresión, signo de alarma del Alzheimer

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Foto: INGRAM PUBLISHING
Actualizado 15/01/2015 13:19:39 CET

MADRID, 15 Ene. (EUROPA PRESS) -

   El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa cada vez más frecuente en personas de edad avanzada que no tiene cura, pero cuyo diagnóstico precoz es clave para retrasar su deterioro. Trastornos comunes en estos pacientes como la depresión, la apatía, la ansiedad o la agitación podrían darse mucho antes de que la enfermedad de la cara, lo que podría ayudar a detectar antes la enfermedad.

   Según un nuevo estudio internacional, la depresión y otros cambios de conducta pueden aparecer en personas que posteriormente desarrollarán la enfermedad de Alzheimer, incluso antes de que empiecen a tener problemas de memoria.

   "Mientras que estudios anteriores han demostrado que aproximadamente el 90 por ciento de las personas con Alzheimer experimenta síntomas conductuales y psicológicos, como depresión, ansiedad y agitación, este estudio sugiere que estos cambios comienzan incluso antes de que las personas tengan demencia diagnosticable", afirma la autor del estudio, Catherine M. Roe, de la Escuela Universitaria de Medicina de Washington en St. Louis, Missouri, Estados Unidos, y miembro de la Academia Americana de Neurología.

   El estudio, publicado en la edición digital de este miércoles de 'Neurology', evaluó a 2.416 personas mayores de 50 años que no tenían problemas cognitivos en su primera visita a uno de los 34 centros de la enfermedad de Alzheimer de todo el país y se les siguió durante un máximo de siete años. De los participantes, 1.198 personas se quedaron cognitivamente normales, sin problemas de memoria o de pensamiento, durante el estudio. Se les comparó con 1.218 personas que fueron seguidas durante el mismo periodo de tiempo, pero que desarrollaron demencia.

UN 30% TENÍA DEPRESIÓN ANTES DEL ALZHEIMER

   Las personas que desarrollaron demencia durante el estudio también tuvieron síntomas de comportamientos y de estados de ánimo como la apatía, cambios en el apetito, irritabilidad y depresión antes que las personas que no desarrollaron demencia.

   Por ejemplo, el 30 por ciento de los individuos que desarrollaron demencia tenía depresión después de cuatro años en el estudio frente al 15 por ciento de aquellos que no sufrieron demencia. Los que desarrollaron demencia presentaban más del doble de probabilidades de sufrir depresión antes que aquellos sin demencia y más de 12 veces probabilidades más de padecer delirios que los que carecían de demencia.

   Roe subraya que el estudio se suma a la evidencia contradictoria sobre la depresión y la demencia. "Todavía no sabemos si la depresión es una respuesta al proceso psicológico de la enfermedad de Alzheimer o el resultado de los mismos cambios subyacentes en el cerebro -dice--. Se necesita más investigación para identificar la relación entre estas dos condiciones".

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