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MADRID 4 Sep. (EUROPA PRESS) -
El entrenador personal de Blua de Sanitas Jesús Hernández ha aconsejado disminuir el ritmo del entrenamiento en las primeras sesiones al volver de vacaciones, con respecto al peso o el tiempo que se aguantaba antes, para evitar una mala técnica y que las extremidades reciban más carga de la que pueden soportar.
"Uno de los errores más frecuentes consiste en utilizar como referencia la última sesión realizada antes de las vacaciones. El peso que se levantaba o el ritmo que podía mantenerse entonces quizá ya no sea adecuado durante los primeros días", ha aseverado.
Aunque parar de entrenar por un periodo de tiempo breve no supone perder toda la condición física, es probable que la tolerancia al esfuerzo se haya reducido. Los músculos y tendones necesitan volver a adaptarse a la carga, mientras que la coordinación puede deteriorarse cuando aparece una fatiga que la persona todavía no sabe reconocer.
Con todo, Hernández ha asegurado que, según la tolerancia individual, no habría problema en ir aumentando la intensidad con el paso de las semanas.
Asimismo, ha enfatizado que se debe saber interpretar las señales que da el cuerpo, de tal forma que las agujetas leves se pueden considerar como normales tras la vuelta, mientras que un dolor localizado que va a más, una pérdida de fuerza o una molestia que afecta al rendimiento deportivo requieren detener la actividad y solicitar valoración profesional.
ALIMENTACIÓN
Por su parte, la nutricionista de Blua de Sanitas María Aguirre ha puesto el foco en la importancia de la alimentación. Algunas personas retoman el deporte al mismo tiempo que restringen su dieta, con el objetivo de perder rápidamente el peso ganado durante el verano, pero esto puede ser contraproducente puesto que lo habitual si no se recibe la energía suficiente durante un tiempo prolongado es que se rinda peor y aumente el riesgo de lesiones o problemas de salud.
"Entrenar después de muchas horas sin comer fomenta la aparición temprana de cansancio, sobre todo en sesiones intensas o prolongadas", ha advertido Aguirre, quien ha aconsejado realizar una comida completa que incluya hidratos de carbono complejos varias horas antes del entrenamiento o, si queda poco tiempo, elegir una toma más ligera y fácil de digerir como un zumo o un batido.
Después del ejercicio físico, ha recomendado que se consuman hidratos de carbono de calidad para reponer la energía utilizada, así como proteína para la reparación muscular. Además, ha resaltado que la hidratación influye sobre la percepción del esfuerzo y la capacidad de recuperación, especialmente si todavía se entrena con temperaturas elevadas.