Un tratamiento nasal activa las defensas naturales frente a la gripe y el SARS-CoV-2 en ratones

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Publicado: martes, 13 octubre 2026 7:50

   MADRID, 13 Oct. (EUROPA PRESS) -

   Un equipo de investigación liderado por expertos de la del Instituto de Ciencias Médicas de la Universidad de Tokio (Japón), ha investigado cómo el adyuvante vacunal K3-SPG modula la inmunidad innata.

El trabajo se publica en 'Science Advances'. La pandemia de Covid-19 puso de manifiesto los desafíos que implica proteger a la población ante la aparición de un nuevo virus respiratorio.

   Si bien las vacunas se desarrollaron a una velocidad sin precedentes, hubo un período en el que aún no estaban disponibles y la población seguía siendo vulnerable a la infección. Esto plantea si es posible reforzar temporalmente las defensas naturales del organismo sin saber qué virus surgirá.

   Una posible respuesta reside en la inmunidad innata, la primera línea de defensa del organismo. A diferencia de la inmunidad adaptativa, que aprende a reconocer objetivos específicos, la inmunidad innata puede responder a amenazas sin exposición previa. Algunos estudios han demostrado que ciertos estímulos pueden aumentar la capacidad de respuesta de las células inmunitarias innatas mediante un fenómeno denominado inmunidad entrenada. Sin embargo, aún quedan interrogantes sobre cuánto tiempo puede durar esta protección y qué células son responsables de mantenerla en el tracto respiratorio.

    Para subsanar estas lagunas de conocimiento, el profesor Ken Ishii, de la División de Ciencia de las Vacunas del Departamento de Microbiología e Inmunología del Instituto de Ciencias Médicas de la Universidad de Tokio (Japón), investigó cómo el adyuvante vacunal K3-SPG modula la inmunidad innata. El estudio fue coescrito por la candidata a doctora Asuka Joy Tobuse, de la Universidad de Tokio, y el científico asociado del proyecto Kouji Kobiyama, de la Universidad de California en San Diego (EE. UU.), quien anteriormente formó parte del laboratorio del profesor Ishii en la Universidad de Tokio.

    K3-SPG es un adyuvante de tamaño nanométrico que combina un fragmento corto de ADN sintético llamado oligodesoxinucleótido CpG, que activa el receptor tipo Toll 9 (TLR9), un sensor inmunitario, con un *-glucano llamado esquizofilano. Los investigadores probaron primero si una dosis única administrada por vía nasal podía proteger a los ratones contra el virus de la influenza A. Los ratones tratados perdieron menos peso y tuvieron una mayor tasa de supervivencia que los ratones de control. La protección aún era detectable 100 días después del tratamiento, aunque disminuyó con el tiempo. El tratamiento también protegió a los ratones contra el SARS-CoV-2 en un modelo de ratón susceptible.

    La vía de administración fue importante. El tratamiento nasal proporcionó mayor protección que el tratamiento subcutáneo o intravascular. Sin embargo, a pesar de mejorar la supervivencia y reducir el daño pulmonar, K3-SPG no redujo sustancialmente la cantidad de virus en los pulmones. Los resultados sugieren que el tratamiento ayudó principalmente al huésped a tolerar la infección y limitar el daño tisular, en lugar de prevenir directamente la replicación viral.

    El equipo investigó cómo se desarrollaba esta protección. Mediante diversos métodos analíticos, incluida la secuenciación de ARN de células individuales, hallaron evidencia de una respuesta en dos etapas. Los macrófagos fueron importantes durante la fase inicial, mientras que las células linfoides innatas adquirieron relevancia posteriormente. Algunas de las células linfoides innatas mostraron cambios a nivel de la cromatina, la estructura de ADN-proteína que ayuda a regular la actividad génica, lo que sugiere cambios más duraderos en su función.

    El equipo también descubrió que la respuesta dependía de TLR9, un receptor inmunitario activado por K3-SPG, así como de la molécula de señalización inflamatoria TNF-a. "Nuestra investigación ha identificado mecanismos únicos mediante los cuales los adyuvantes de las vacunas pueden inducir inmunidad innata protectora contra las infecciones virales respiratorias, lo que sugiere que los adyuvantes podrían tener aplicaciones potenciales más allá de su función tradicional de potenciar las respuestas a las vacunas", apuntan los autores.

    Los investigadores advierten que estos hallazgos se demostraron principalmente en ratones y no establecen que K3-SPG pueda proteger a las personas de infecciones virales respiratorias. Se necesitan más estudios para evaluar su seguridad, eficacia e idoneidad para uso humano, incluyendo las diferencias en la biología de TLR9 y la administración respiratoria.

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