Archivo - Mujer durmiendo. - BYMURATDENIZ/ISTOCK - Archivo
MADRID, 4 Feb. (EUROPA PRESS) -
Dormir bien se ha convertido en una obsesión moderna. Apps, máquinas de sonido, playlists infinitas y ruidos "relajantes" prometen noches más profundas y despertares llenos de energía. Millones de personas confían cada noche en estos sonidos como si fueran una solución casi mágica para combatir el insomnio y el ruido exterior.
Pero ¿y si aquello que usamos para dormir mejor estuviera haciendo justo lo contrario? Un nuevo trabajo científico pone el foco en algo que casi nadie cuestiona y abre un debate incómodo sobre cómo protegemos realmente nuestro descanso cuando el ruido nos rodea.
LO QUE OCURRE EN TU CEREBRO MIENTRAS DUERMES CON SONIDO
El ruido rosa, frecuentemente utilizado para inducir el sueño, puede reducir la fase REM reparadora del sueño e interferir con la recuperación del sueño, según un trabajo de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos).
Sus hallazgos cuestionan el uso generalizado de máquinas y aplicaciones de sonido ambiental comercializadas como ayudas para dormir. No obstante, tal y como se publica en la revista 'Sleep', también se ha descubierto que los tapones para los oídos son significativamente más eficaces para proteger el sueño del ruido del tráfico.
"El sueño REM es importante para la consolidación de la memoria, la regulación emocional y el desarrollo del cerebro, por lo que nuestros hallazgos sugieren que reproducir ruido rosa y otros tipos de ruido de banda ancha durante el sueño podría ser perjudicial, especialmente para los niños cuyos cerebros aún se están desarrollando y que pasan mucho más tiempo en el sueño REM que los adultos", comenta el autor principal del estudio, Mathias Basner, profesor de Sueño y Cronobiología en Psiquiatría.
Los investigadores observaron a 25 adultos sanos, de entre 21 y 41 años, en un laboratorio del sueño durante ocho horas de sueño a lo largo de siete noches consecutivas que informaron no haber usado ruido previamente para dormir ni haber tenido ningún trastorno del sueño.
Los participantes durmieron en diferentes condiciones, incluyendo exposición al ruido de aviones, ruido rosa, ruido de aviones con ruido rosa y ruido de aviones con tapones para los oídos. Cada mañana, completaron pruebas y encuestas para medir la calidad del sueño, el estado de alerta y otros efectos sobre la salud.
Cuando dormimos pasamos por varios ciclos de sueño profundo y sueño REM. El sueño profundo es importante para la recuperación física, la consolidación de la memoria y la eliminación de toxinas del cerebro. El sueño REM, también llamado sueño onírico, es importante para la regulación emocional, las habilidades motoras y el desarrollo cerebral. De esta manera, el sueño profundo y el sueño REM se complementan y juntos garantizan que nos despertemos renovados por la mañana, listos para el día siguiente.
NO TODOS LOS RUIDOS “RELAJANTES” ACTÚAN IGUAL
El ruido rosa es un tipo de ruido de banda ancha (un sonido continuo que se extiende a lo largo de un amplio rango de frecuencias) que suena uniforme y estático. El ruido de banda ancha también incluye el conocido ruido blanco y otros colores de ruido como el marrón y el azul.
Los diferentes colores de ruido difieren en su contenido energético a lo largo del espectro audible, lo que determina si suenan agudos o graves. Los sonidos de la naturaleza, como los del océano o la lluvia, también son sonidos de banda ancha, y muchos electrodomésticos, como los aires acondicionados y los ventiladores, producen sonidos de banda ancha.
La exposición al ruido de aviones, en comparación con ninguna exposición, se asoció con aproximadamente 23 minutos menos por noche en "N3", la fase más profunda del sueño. Los tapones para los oídos evitaron en gran medida esta disminución del sueño profundo. El ruido rosa solo a 50 decibelios (a menudo comparado con el sonido de una "lluvia moderada") se asoció con una disminución de casi 19 minutos en el sueño REM.
Si se combinaba el ruido rosa con el ruido de los aviones, tanto el sueño profundo como el sueño REM eran significativamente más cortos en comparación con las noches de control sin ruido, y el tiempo que se pasaba despierto también era 15 minutos más largo, lo que no se había observado en las noches solo con ruido de los aviones o solo con ruido rosa.
LA PREGUNTA QUE MUCHOS PADRES DEBERÍAN HACERSE
Los participantes también informaron que su sueño era más liviano, se despertaban con más frecuencia y su calidad general del sueño era peor cuando estaban expuestos al ruido de los aviones o al ruido rosa, en comparación con las noches sin ruido, a menos que usaran tapones para los oídos.
Los resultados, comentan los investigadores, sugieren no sólo que los tapones para los oídos, que son utilizados por hasta un 16 por ciento de los estadounidenses para dormir, son probablemente eficaces, sino también que los efectos generales sobre la salud del ruido rosa y otros tipos de "ayudas para dormir" de ruido de banda ancha necesitan ser estudiados más a fondo.
Millones de personas reproducen ruido de banda ancha cada noche durante el sueño. Por ejemplo, el ruido blanco y los podcasts ambientales registraron tres millones de horas diarias en Spotify, y los cinco vídeos más vistos en YouTube con la frase "ruido blanco" han sido vistos más de 700 millones de veces. Aun así, la investigación sobre los efectos del ruido de banda ancha en el sueño sigue siendo escasa e inconclusa, según una revisión reciente.
La interrupción del sueño REM es una característica común de trastornos como la depresión, la ansiedad y la enfermedad de Parkinson. Basner observó que los niños pequeños, en comparación con los adultos, pasan mucho más tiempo en sueño REM y, por lo tanto, pueden ser particularmente vulnerables a los efectos nocivos del ruido rosa. Sin embargo, es común que los padres coloquen aparatos de sonido junto a la cama de sus recién nacidos o niños pequeños, con la buena intención de ayudarlos a conciliar el sueño y permanecer dormidos.
"En general, nuestros resultados advierten contra el uso de ruido de banda ancha, especialmente para recién nacidos y niños pequeños, e indican que necesitamos más investigaciones en poblaciones vulnerables, sobre el uso a largo plazo, sobre los diferentes colores del ruido de banda ancha y sobre los niveles seguros de ruido de banda ancha en relación con el sueño", plantea Basner.