Revelan qué neuronas silenciosas se esconden detrás del dolor crónico

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Publicado: viernes, 6 febrero 2026 7:16

   MADRID, 6 Feb. (EUROPA PRESS) -

Aproximadamente el diez por ciento de la población padece dolor neuropático (relacionado con los nervios), que frecuentemente se asocia con una actividad anormal de los nociceptores latentes. En condiciones de dolor crónico, estas neuronas pueden activarse por sí solas, causando dolor persistente incluso sin un desencadenante externo.

    Aunque sus propiedades funcionales se conocen desde hace muchos años, su identidad molecular seguía siendo incierta. Los investigadores pudieron identificar los nociceptores latentes basándose en su comportamiento eléctrico, pero desconocían qué genes se activaban dentro de estas células. Sin esta huella genética, el desarrollo de tratamientos específicos seguía siendo inalcanzable.

   Investigadores del Centro para la Adicción y la Salud Mental (CAMH) de Canadá y del Instituto de Neurofisiología de la Uniklinik RWTH Aachen de Alemania han descifrado la firma molecular de los llamados nociceptores durmientes, un tipo de célula nerviosa sensible al dolor que normalmente permanece inactiva y no responde al tacto ni a la presión, pero que puede hiperactivarse y provocar dolor crónico.

LAS NEURONAS QUE SE ACTIVAN SIN ESTÍMULO

   Un equipo internacional de investigación dirigido por la doctora Angelika Lampert (directora del Instituto de Neurofisiología en Uniklinik RWTH Aachen, Alemania) y el doctor Shreejoy Tripathy (Científico Sénior del CAMH en el Centro Krembil de Neuroinformática y Profesor Asociado en la Universidad de Toronto, Canadá), ha cerrado esta brecha clave de conocimiento.

Al medir tanto el comportamiento eléctrico como la actividad genética de neuronas individuales, los investigadores pudieron identificar exactamente qué genes definen los nociceptores del sueño.

    Para tener éxito, el equipo tuvo que traducir entre los distintos "lenguajes" de la electricidad de las células nerviosas y la genética. Inicialmente, se registró la actividad eléctrica de neuronas individuales utilizando Patch-Seq, un método de vanguardia que combina la electrofisiología con la secuenciación genética de células individuales. Estos datos luego se integraron con análisis bioinformáticos exhaustivos. Los hallazgos se publicarán en 'Cell'.

LA ‘PIEDRA ROSETTA’ DE LOS NOCICEPTORES DURMIENTES

   Esta colaboración generó una 'Piedra Rosetta' para la investigación del dolor -una forma de traducir estos dos lenguajes científicos- que vincula los hallazgos de la investigación preclínica con la biología de los nociceptores del sueño en humanos. Esto permitió al equipo asignar una identidad molecular a los nociceptores del sueño y descubrir dianas específicas para futuras terapias contra el dolor.

   Los análisis del equipo revelan que los nociceptores del sueño se definen por una firma molecular específica, que incluye, entre otros componentes, el receptor de oncostatina M (OSMR) y el neuropéptido somatostatina (SST). "Los hallazgos también apuntan a dianas farmacológicas adicionales, como el canal iónico Nav1.9, que se expresó considerablemente en los nociceptores del sueño y contribuye a sus propiedades eléctricas distintivas", explican los investigadores. En resumen, este canal probablemente ayuda a controlar la facilidad con la que se activan los nociceptores del sueño, y la focalización en Nav1.9 podría permitir el desarrollo de medicamentos que silencien selectivamente estas neuronas que causan dolor.

   Los análisis bioinformáticos apuntaron a la OSMR como marcador de los nociceptores del sueño, pero eso es solo una predicción hasta que alguien la pruebe. En su último conjunto de experimentos de psicofísica, los investigadores demostraron que la oncostatina M, que activa la OSMR, modula específicamente los nociceptores del sueño en la piel humana. Esto confirmó sus predicciones moleculares directamente en humanos.

   De esta forma, el trabajo establece un nuevo marco conceptual para comprender la aparición del dolor neuropático a nivel molecular, al tiempo que abre perspectivas concretas para el desarrollo de nuevas terapias dirigidas".

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