Dolor neuropático: superarlo es posible

Actualizado 17/07/2014 9:28:20 CET
Dolor neuropático, la sensación es de descarga eléctrica
Foto: GETTY

MADRID, 17 Jul. (Infosalus/EP) -

   "El dolor más soportable es el de los demás", reza una cita Miguel de Cervantes. El dolor neuropático es el producido por una lesión en el sistema nervioso, sean estos los nervios periféricos o los del sistema nervioso central. Sus causas pueden encontrarse en traumatismos, enfermedades comunes como los herpes, la diabetes, el cáncer o los trastornos neurodegenerativos. También se asocia con tratamientos farmacológicos como la quimioterapia y la radioterapia.

   La lesión a los nervios se puede manifestar a través de una variedad de síntomas entre los que se encuentran el dolor al roce (lodinia), manifestaciones anómalas como quemazón, descargas eléctricas o pinchazos como de alfileres. Este tipo de dolores de larga duración afectan no sólo al paciente y su calidad de vida sino también a su familia y círculos más cercanos, coinciden en apuntar los especialistas.

   Según explica a Infosalus Inmaculada Failde, directora del Observatorio del Dolor de la Cátedra Externa del Dolor de la Fundación Grünenthal y la Universidad de Cádiz, en términos globales se estima que afecta a cerca del 7% de la población general y dentro de las Unidades del Dolor supone un 29% de los casos tratados. Estos datos son fruto de un estudio de la Sociedad Española del Dolor (SED) publicado en la revista 'European Journal of Pain'.

   "Es un dolor complejo debido a que puede tener múltiples causas y produce mucha insatisfacción en el paciente y en los profesionales sanitarios", explica Failde. Existen situaciones en las que es difícil discriminar entre el dolor neuropático y por ejemplo, una lumbalgia, ya que ambos pueden producir el mismo el mismo dolor que se irradia hacia los miembros inferiores.

   El dolor neuropático, descrito por muchos como el peor dolor imaginable, empeora el reposo, la fatiga durante el día y los síntomas de ansiedad y depresión. Entre estos pacientes el 65% presenta trastornos del sueño, el 40% somnolencia diurna, el 55% falta de energía, el 37% depresión y el 27% ansiedad, apunta a Infosalus Juana Sánchez Jiménez, coordinadora del Grupo de Dolor de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

UN DIAGNÓSTICO COMPLEJO

   Cuando un dolor persiste durante más de 3 meses o se presenta al menos 5 días a la semana no se puede retrasar el tratamiento a la espera de los resultados de las pruebas diagnósticas y hay que abarcar todas las áreas del paciente, señala Sánchez, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud de Berja en Almería.

   El dolor neuropático representa el 25% de las consultas sobre dolor que se producen en los centros de salud, según los datos de la SED. La institución presentó en su último congreso un consenso para el manejo del dolor neuropático periférico en Atención Primaria.

   Sánchez explica que en Atención Primaria se realiza una anamnesis, un estudio de los antecedentes clínicos, y una exploración física. "El electromiograma no está disponible en las consultas de atención primaria y sólo dice el daño que ha sufrido el paciente", señala la especialista que añade que es clave que el paciente consiga alivio para su dolor desde la primera consulta.

   Entre los casos más comunes de dolor neuropático se encuentran los derivados de lesiones provocadas por un herpes (neuralgia post-herpética), en las que el sólo roce produce un dolor persistente que puede incluso impedir el sueño y que se denomina lodinia. En los diabéticos, la amputación de algún miembro como consecuencia de los efectos de esta enfermedad sobre el sistema nervioso puede llevar a que el dolor continúe a pesar de que la extremidad ya no existe.

   Entre los más dolorosos se encuentra el dolor neuropático que afecta a la sensibilidad de la cara (neuralgia del trigémino), muy discapacitantes pues impiden hablar o masticar sin dolor. Las cicatrices derivadas de intervenciones quirúrgicas, como las prótesis de rodilla o los tumores, también pueden ocasionar dolor neuropático. En el caso de los dolores asociados a fármacos, el diagnóstico es más rápido ya que su comienzo se asocia con el tratamiento.

   Sánchez señala que los más habituales son los trastornos mixtos en los que existe una afectación también del sistema nociceptivo, que se encarga de músculos, articulaciones y vísceras. "Al final hay que tratar todos los componentes implicados", apunta la doctora.

   Alberto Freire, coordinador del grupo de habilidades en Neurología de la SEMG, indica a Infosalus la importancia de que desde Atención Primaria se pierdan los miedos al tratamiento de las afecciones neurológicas, algo que con humor denomina 'neurofobia', ya que es posible manejar estos trastornos.

   "Si desde la consulta del médico de cabecera no hay mejoría se deriva al paciente a la Unidad del Dolor, donde se dispone de otros medios como la radiofrecuencia y las inyecciones anestésicas", aclara Freire.

TRATAR EL DOLOR NEUROPÁTICO

   Failde señala que el dolor neuropático es un dolor de larga duración que puede controlarse mediante tratamiento y medidas para que el paciente mejore su calidad de vida y detener la progresión de la patología.

   "Los pacientes responden de forma distinta a los tratamientos, que por ello también deben ser distintos. El dolor neuropático afecta mucho a los pacientes y tiene múltiples costes sociales y económicos", apunta la responsable del Observatorio del Dolor de Cádiz.

   En el tratamiento intervienen fármacos como los antidepresivos y antiepilépticos que adormecen los nervios para evitar el exceso de estímulos dolorosos ya que hasta un roce puede ocasionar un dolor insoportable, explica Freire.

   El dolor neuropático no responde a los analgésicos comunes o los antiinflamatorios y en el caso de los fármacos opioides se puede eliminar entre un 30% y 40% del dolor, aunque su posible toxicidad hace que se utilicen como un segundo o tercer escalón en el tratamiento del dolor, señala Juana Sánchez.

   "El tratamiento no farmacológico es clave ya que el paciente debe ser tratado de forma multifactorial", apunta Sánchez. Lo principal son los cambios en los hábitos de vida: mejorar el sueño, reducir el peso y controlar los factores de riesgo, como en el caso de la diabetes.

   Además, la doctora añade que existen tratamientos específicos de rehabilitación y fisioterapia y que se pueden programar ejercicios acordes a las condiciones del paciente. Las terapias de relajación y las cognitivo-conductuales ayudan al paciente a pensar de forma positiva. "Conocer su enfermedad y su dolor puede ayudar a combatir también los síntomas de ansiedad y depresión", concluye Sánchez.

ABORDAJE MÚLTIPLE

   El equipo sanitario que trabaja con el paciente debe ser multidisciplinar y por ello participan médico, enfermeros, trabajadores sociales o fisioterapeutas en su tratamiento. Además, Sánchez explica que "hay que ayudar a los pacientes a afrontar los miedos que les pueden surgir en relación a la invalidez o a perder su trabajo".

   El objetivo principal que hay que alcanzar es una mayor accesibilidad al médico. "Los pacientes deben conocer mejor su dolencia, debemos proporcionarles información escrita si es necesario, estar accesibles para que puedan llamar por teléfono o redirigirles a páginas web con información de calidad de asociaciones de pacientes, sociedades científicas o consejerías de salud".

   Freire destaca sobre el dolor neuropático que "puede llegar a ser exasperante y que hay que ayudar al paciente a afrontarlo, el componente de salud mental es clave ya que estos pacientes pueden desarrollar un estado depresivo derivado de su dolor". Para ello, "los pacientes deben aprender habilidades para afrontarlo y manejar el estrés que puede generar", añade Failde.

   Desde el ámbito de la Salud Pública y la prevención Failde apunta a la necesidad de fomentar la actividad física y la dieta saludable en estos pacientes.

Para leer más